Con el anuncio del nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Gobierno se saca de encima el principal condicionante que enfrentaba la economía: los cerca de 20.000 millones de dólares que se debían pagar por año al organismo, una cifra imposible de cumplir. Y, según enfatizaron tanto el presidente Alberto Fernández, como el jefe de ministros Juan Manzur y el titular del Palacio de Hacienda, Martín Guzmán, en el marco de un acuerdo que “permitirá seguir con la senda de recuperación de la economía”

El punto más duro de la negociación, según reconocen fuentes oficiales, fue el nivel del déficit fiscal. Finalmente se acordó que el desequilibrio primario del año en curso se reduzca a 2,5% del producto bruto interno, 0,3% menos que lo que inicialmente había planteado el Ministerio de Economía, según se señala en este ámbito.

En la presentación que realizó ante los Gobernadores, el ministro Guzmán proyectaba un desequilibrio de 3,3%, de donde existe una diferencia de 0,8% con relación a lo finalmente acordado.

Especialistas consultados por Ámbito señalaron que se trata de una meta desafiante. Explican que, descontados los ingresos extraordinarios que tuvo el país este año – fundamentalmente el impuesto a la riqueza y los elevados recursos que dejaron las retenciones a las exportaciones en un marco de altos precios internacionales – el déficit fiscal “inercial” es del orden de 4%, de donde el esfuerzo fiscal sería del orden de 1,5%.
El ministro señaló en su conferencia de prensa que se mantendrá la política tarifaria, pero en medios privados se calcula que para alcanzar los compromisos con el Fondo será necesaria una actualización en los precios de los servicios.

Al respecto, en un comunicado dado a conocer hoy, el Fondo señala que “se acordó que una estrategia para reducir los subsidios a la energía de manera progresiva será esencial para mejorar la estructura del gasto gubernamental”.

Sin reformas
Un aspecto destacado del entendimiento con el Fondo es que no se llevarán a cabo reformas estructurales que suelde demandar el organismo y que han sido motivo de críticas. Es decir, “no hay nada que pueda dañar a los jubilados, no hay ninguna reforma laboral, no hay ninguna privatización de empresas públicas”, enfatizó Guzmán.

Según señaló también el ministro, el programa apunta a resolver problemas estructurales del país, entre ellos el crónico faltante de divisas que termina abortando los procesos de crecimiento. Por esta razón se dará estímulo, anticipó, a los sectores exportadores.

Ante una pregunta de Ámbito, Guzmán sostuvo que, además del refinanciamiento del FMI, se espera contar con aportes de organismos multilaterales por el equivalente de 0,9% del PIB, es decir unos 4.000 millones de dólares, que contribuirán a recomponer las alicaídas reservas de divisas en poder del Banco Central y apuntar a la meta de acumulación de activos externos por 5.000 millones de dólares.

Precisamente, el comunicado del FMI señala que “también acordamos que el apoyo financiero adicional de los socios internacionales de Argentina ayudaría a reforzar la resiliencia externa del país y sus esfuerzos para asegurar un crecimiento más inclusivo y sostenible”. De esta forma, queda claro que, según la opinión del Fondo, además de la refinanciación lograda con este organismo, es necesario el aporte de más recursos por parte de otros organismos multilaterales.

Pese a esta mejora en las condiciones externas, el ministro también adelantó que seguirá la política de administración del mercado cambiario, es decir seguirán las restricciones. Pero aseguró que “no va a haber ningún salto cambiario”, ratificando la política de crawling peg que lleva adelante el Banco Central.

También confirmó la decisión de llevar adelante una política de “tasas de interés positivas” para continuar con la reconstrucción del mercado de capitales en pesos. Y se comprometió a una política de “reducción gradual pero sostenida” en materia de emisión monetaria destinada a financiar al Tesoro. En esta materia, el objetivo es ambicioso ya que se reduciría a 1% del PIB en el año en curso – en 2021 fue 3,7%- para llegar a cero en 2024.

La reducción del financiamiento monetario del déficit, la consolidación fiscal y “el rol coordinador Estado para anclar expectativas” constituyen las herramientas que planteó el ministro para reducir la inflación. En su exposición no definió un ancla nominal para encausar los precios.

En lo inmediato, los equipos técnicos del Ministerio de Economía y del FMI seguirán trabajando contra reloj para avanzar en los memorandos de entendimiento. La intención del Gobierno, como expresó Guzmán, es tener todos los acuerdos cerrados antes de fines de marzo, cuando vencen 2.800 millones de dólares con el organismo multilateral que hoy el país no tiene.

Ambito Financiero

By Jessica