Diego Dirisio fue trasladado desde Argentina hacia Brasil, donde es investigado por su presunta participación en una estructura internacional dedicada al tráfico ilegal de armas. La investigación sostiene que miles de armas adquiridas legalmente en Europa fueron introducidas en Paraguay y posteriormente desviadas hacia organizaciones criminales brasileñas, entre ellas el Primer Comando da Capital y el Comando Vermelho.

Una investigación que expone las dimensiones del tráfico internacional de armas en Sudamérica sumó un capítulo clave con la extradición desde Argentina hacia Brasil de Diego Hernán Dirisio, señalado por las autoridades brasileñas como una de las piezas centrales de una organización dedicada al comercio ilegal de armamento.

Dirisio fue detenido en Argentina en 2024 y permaneció bajo custodia mientras avanzaba el proceso judicial para concretar su extradición. Finalmente fue trasladado a Brasil, donde deberá responder ante la Justicia por las acusaciones formuladas en su contra.

Armas compradas en Europa y desviadas al crimen organizado

La magnitud de la investigación es uno de los aspectos más relevantes del caso.

Según las autoridades brasileñas, la estructura investigada habría adquirido legalmente miles de armas de fuego en países europeos, principalmente Croacia, República Checa, Eslovenia y Turquía.

El armamento era importado hacia Paraguay y, según la hipótesis de los investigadores, posteriormente una parte era desviada de manera ilegal hacia Brasil.

La investigación vincula ese circuito con organizaciones criminales de enorme poder territorial, entre ellas el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho, dos de las principales estructuras del crimen organizado brasileño.

Las armas habrían terminado fundamentalmente en manos de grupos que operan en São Paulo y Río de Janeiro.

Una investigación que cruzó varios países

Dirisio había sido buscado internacionalmente después del avance de la denominada Operación Dakovo, desarrollada por autoridades brasileñas para desarticular el esquema.

Tras permanecer prófugo, fue localizado y detenido junto a su esposa, Julieta Nardi, en febrero de 2024 en la provincia de Córdoba.

La investigación atribuye a la estructura operaciones realizadas durante varios años y considera que habría movilizado miles de armas, convirtiendo el expediente en uno de los casos más importantes de tráfico de armamento investigados recientemente en la región.

El destino final: las organizaciones más poderosas de Brasil

El punto más sensible de la investigación aparece al reconstruir dónde terminaba parte de ese armamento.

El PCC, surgido en São Paulo, y el Comando Vermelho, con fuerte presencia en Río de Janeiro, poseen estructuras criminales vinculadas con narcotráfico, armas, extorsiones y control territorial.

La hipótesis judicial es que parte de las armas comercializadas mediante el circuito investigado terminó abasteciendo justamente a estas organizaciones.

De comprobarse las acusaciones, el caso mostraría una cadena que comenzaba con compras legales de armamento en Europa, continuaba mediante su importación a Paraguay y terminaba con el desvío clandestino hacia el mercado criminal brasileño.

Ahora deberá responder ante la Justicia brasileña

Con la extradición concretada, el expediente entra en una nueva etapa.

Dirisio deberá enfrentar en Brasil las acusaciones que pesan en su contra y será la Justicia de ese país la encargada de determinar su responsabilidad.

El caso tiene además una dimensión regional: demuestra cómo las organizaciones criminales pueden aprovechar circuitos comerciales legales, fronteras internacionales y mecanismos de triangulación para abastecer mercados clandestinos.

La extradición desde Argentina cierra así una etapa iniciada con su captura en Córdoba y abre otra mucho más importante: el proceso judicial que buscará determinar cómo funcionaba una estructura señalada por abastecer de armas a algunas de las organizaciones criminales más poderosas de Sudamérica.