El aumento sostenido del trigo en el mercado local comenzó a impactar de lleno en la industria panadera y desde distintos sectores ya advierten que podrían registrarse nuevos incrementos en el precio del pan y otros productos elaborados.
Según informaron desde la Federación Industrial Panaderil de la Provincia de Buenos Aires, la bolsa de harina de 25 kilos pasó en pocas semanas de costar entre $14.200 y $14.500 a valores que oscilan entre los $16.000 y $17.000, dependiendo de la calidad.
El principal motivo detrás de las subas es el fuerte incremento del trigo, impulsado por el mercado internacional y por dificultades para conseguir cereal de buena calidad para panificación.
Durante abril y los primeros días de mayo, el valor del trigo subió cerca de un 12% en el mercado disponible de Rosario, pasando de $257.400 a casi $288.000 por tonelada. Sin embargo, los molinos aseguran que están pagando mucho más por lotes especiales con altos niveles de gluten, fundamentales para elaborar harina panificable.
Desde la Federación Argentina de la Industria Molinera explicaron que la calidad del trigo disponible este año no es la ideal, situación que obliga a pagar precios muy elevados por partidas específicas.
“Estamos pagando precios desorbitantes por lotes puntuales de calidad”, sostuvo Diego Cifarelli, presidente de la entidad molinera, quien además confirmó que algunas harinas aumentaron incluso más del 10%.
“Las panaderías están haciendo malabares”
El panorama también genera preocupación entre los panaderos, que aseguran estar absorbiendo parte de los aumentos para no perder clientes.
Raúl Santoandre, secretario general de la federación panaderil bonaerense, explicó que no solo aumentó la harina, sino también otros insumos fundamentales como la grasa, cuya caja de 20 kilos pasó de $100.000 a $120.000 en apenas una semana.
“El panadero tiene que hacer malabarismos”, aseguró el dirigente, al tiempo que advirtió que las ventas vienen cayendo de manera sostenida.
Según señaló, los productos dulces y las facturas son los primeros afectados por la pérdida del poder adquisitivo, aunque ahora la caída también comenzó a sentirse en la venta de pan.
“No podemos trasladar todo al consumidor porque no tiene dinero. Hacemos aumentos parciales porque si no, muchas panaderías tendrían que cerrar”, remarcaron desde el sector.

