La nueva cárcel de Marcos Paz comenzó a recibir detenidos de Villa Devoto y puso en marcha una transformación largamente anunciada del sistema penitenciario federal. Construido por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y entregado a la Nación, el establecimiento ocupa un predio de 80 hectáreas y dispone de 2.232 plazas distribuidas en cuatro unidades de máxima seguridad, según la información oficial más reciente.

El Gobierno porteño lo presenta como el penal más moderno del país. Su infraestructura reúne sectores de alojamiento, dependencias administrativas y espacios destinados a servicios, con una organización que busca atender dentro del establecimiento distintas necesidades de la población detenida.

Cómo está organizado

La descripción oficial del proyecto contempla cuatro unidades con edificios administrativos y áreas de programas y servicios para el control interno. También incluye sectores de salud, salas de videoconferencia para internos y profesionales, espacios de visitas y áreas educativas y de capacitación laboral.

A esos espacios se suman gimnasios, talleres de trabajo y sectores al aire libre con canchas de fútbol y huertas. Son instalaciones previstas para complementar el alojamiento y permitir actividades educativas, laborales y recreativas.

El diseño incorpora, además, edificios destinados a asistencia médica, cocina y panadería, suministros, bomberos, seguridad externa y servicios comunes. La existencia de esta infraestructura es una de las principales diferencias respecto de establecimientos antiguos adaptados con el paso de los años. Su funcionamiento efectivo dependerá también de la dotación de personal y de los servicios que se implementen.

Cuándo comenzó la construcción y por qué tardó tanto

El antecedente central es el convenio firmado el 12 de marzo de 2018 entre la Nación y la Ciudad de Buenos Aires para trasladar la cárcel de Devoto. El acuerdo estableció que la administración porteña afrontaría la construcción del nuevo penal.

Las obras comenzaron en agosto de 2018. En julio de 2019, el Gobierno nacional informaba un avance del 20% y proyectaba terminar el establecimiento a fines de 2020, cuando se realizaría la mudanza. Ese plazo quedó incumplido.

Una resolución del Ministerio de Seguridad publicada en mayo de 2026 sitúa la suspensión de la construcción en 2020. Los trabajos fueron retomados en diciembre de 2024, de acuerdo con los comunicados oficiales sobre la reactivación. Por eso, los ocho años transcurridos desde el comienzo de la obra incluyen un período prolongado de inactividad.

En octubre de 2025, las autoridades anunciaban que el complejo estaba terminado en un 82% y que estaría operativo en marzo de 2026. Finalmente, el acta de recepción provisoria se firmó el 8 de octubre de 2026, y los primeros presos de Devoto fueron trasladados el domingo 11.

La inversión y los cambios en el proyecto

En el informe oficial de octubre de 2025 se señaló que la cuarta y última etapa demandaría una inversión superior a $100.000 millones Ese monto correspondía a esa fase de los trabajos: no representa el costo total actualizado de todo el complejo.

El mismo comunicado explicó que, para reanudar la construcción, fue necesario cancelar la licitación original y realizar una nueva.

Quiénes serán alojados

La primera etapa del operativo comprende el traslado gradual de aproximadamente 1.500 personas detenidas en Devoto. Una vez completado ese proceso, el esquema anunciado contempla incorporar a otros 350 internos alojados en comisarías y alcaidías porteñas, a disposición de la Justicia nacional.

Aunque la Ciudad construyó el establecimiento, se trata de una cárcel federal. Su recepción fue formalizada por la Nación y el traslado se encuentra bajo coordinación del Servicio Penitenciario Federal y las fuerzas federales de seguridad.

Fuentes: comunicados del Gobierno nacional y de la Ciudad de Buenos Aires, Boletín Oficial, La Nación. Información consultada al 12 de octubre de 2026.