Hace ocho años dejó Venezuela y desde hace seis vive en San Pedro. En diálogo con Crónica San Pedro, Alejandra contó cómo atraviesa desde la distancia la catástrofe que afecta a su país, habló de la ayuda internacional, de la fe del pueblo venezolano y del dolor de ver a miles de familias buscando desaparecidos.

Alejandra es venezolana. Hace ocho años llegó a la Argentina y desde hace aproximadamente seis vive en San Pedro, una ciudad que con el tiempo se transformó en su segundo hogar. Sin embargo, en los últimos días, la distancia volvió a doler más que nunca.

Desde San Pedro, sigue minuto a minuto las noticias que llegan desde Venezuela, golpeada por una tragedia que dejó miles de muertos, heridos, personas sin vivienda y familias enteras buscando a sus seres queridos entre los escombros.

Alejandra habló desde el dolor, pero también desde la esperanza. No puso el foco en las banderas políticas ni en quién llega primero con la ayuda. Para ella, en este momento, hay algo mucho más urgente.

“Sinceramente, no me interesa que sea Estados Unidos o cualquier otro país. Mientras puedan prestar ayuda, creo que hoy lo primero que debemos priorizar es la humanidad, el hecho de poder colaborar, apoyarnos y contenernos. Eso es lo único que importa en este momento”.

Alejandra contó que en las últimas horas siguió con atención el arribo de grupos de rescate, equipos de apoyo e insumos enviados a Venezuela.

“Nos dio un poco de esperanza ver que comenzaron a llegar grupos de rescate, equipos de apoyo y muchos insumos para asistir a las víctimas. Ojalá toda esa ayuda permita salir, aunque sea un poco, de esta situación tan difícil”.

Según los últimos reportes difundidos este sábado, el balance oficial de víctimas por los terremotos en Venezuela ascendió a 3.342 muertos y más de 16.700 heridos, mientras miles de personas permanecen sin vivienda y continúan las tareas de rescate y asistencia en las zonas más afectadas. La emergencia golpea especialmente a Caracas y a estados del norte del país, entre ellos La Guaira.

La asistencia internacional comenzó a multiplicarse en los últimos días. Estados Unidos anunció el envío de equipos de búsqueda y rescate, suministros médicos y ayuda humanitaria, mientras que Argentina también amplió su operativo con más rescatistas y toneladas de asistencia.

“Las pérdidas humanas son irreparables, pero hoy lo único que pedimos es que todos los que puedan ayudar lo hagan. Eso es lo que Venezuela necesita en este momento”.

La tragedia ocurrió en una fecha sensible para muchos venezolanos: el 24 de junio, día en que se celebra la fiesta de San Juan, especialmente en la costa venezolana.

Consultada sobre el peso espiritual de esa coincidencia, Alejandra fue cauta.

“El 24 de junio se celebra la fiesta de San Juan en la costa venezolana. Es una celebración que se hace todos los años. Que esta tragedia haya ocurrido justamente ese día, para mí es una simple y lamentable coincidencia”.

Y agregó:

“Los venezolanos somos muy creyentes de Dios. Creemos que solo Él nos puede sostener. Lo que pasó ese día, para mí, fue una coincidencia muy dolorosa”.

Alejandra contó que en San Pedro mantiene contacto con otros venezolanos que también viven con angustia las noticias que llegan desde su país.

“Gracias a Dios, la mayoría de los venezolanos que conozco en San Pedro no tenían familiares directos en la zona más afectada. Pero una amiga estaba en Venezuela y se encontraba en el aeropuerto cuando ocurrió el desastre. Horas después supimos que ella y su familia estaban bien”.

Sin embargo, el alivio personal no borra el impacto colectivo.

“Desde el jueves vemos en las redes sociales publicaciones constantes de familiares y amigos buscando personas desaparecidas. Es realmente impresionante la cantidad de mensajes que siguen apareciendo”.

Mientras tanto, organismos internacionales y medios que siguen la emergencia advierten sobre el riesgo sanitario, la falta de servicios básicos, los desplazamientos internos y la necesidad urgente de asistencia sostenida para miles de familias damnificadas. ACNUR ya advertía que la situación venezolana venía marcada por una crisis migratoria y humanitaria profunda, con más de 7,9 millones de personas refugiadas y migrantes venezolanas en el mundo.

Alejandra también recordó por qué decidió dejar su país.

“Hace ocho años que llegamos a la Argentina. Los primeros dos años vivimos en Buenos Aires y después nos mudamos a San Pedro por cuestiones laborales”.

La decisión, como la de tantos venezolanos, estuvo atravesada por la crisis.

“Nos vimos obligados a salir de Venezuela por la situación que atravesaba el país. Elegimos Argentina porque buscábamos un lugar que nos hiciera sentir un poco como en casa, por la calidez y el carisma de su gente”.

San Pedro llegó después, casi de manera inesperada.

“Llegamos a San Pedro una semana antes de la pandemia. Fue un comienzo muy complicado, pero enseguida nos enamoramos de la ciudad”.

San Pedro, el lugar que la hizo sentir cerca de casa

Entre los recuerdos más emotivos de su llegada, Alejandra mencionó una imagen simple, pero poderosa: los paraguas de colores en el centro de San Pedro.

“Siempre les cuento a mis paisanos que una de las cosas que más me emocionó fue ver los paraguas de colores en el centro. En mi ciudad, Trujillo, hay un paseo muy parecido. Cuando los vi, sentí que era una señal y le dije a mi esposo: ‘Es aquí, es aquí donde tenemos que estar’”.

Hoy, cada vez que vuelve a verlos, siente algo parecido.

“Ahora que volvieron a colocar los paraguas, aunque sean celestes y blancos, me sigue pasando lo mismo. Son esas pequeñas cosas que te hacen sentir un poco más cerca de casa”.

Agradecida con Argentina

Alejandra no oculta su gratitud hacia el país que la recibió.

“Cuando llegamos no conocíamos a nadie y nos tendieron la mano. Eso es una de las cosas que me mantiene tan aferrada a este país. Estoy profundamente agradecida con Argentina porque me siento una argentina más”.

Y remarcó:

“Siento que este es mi hogar por la manera en que nos recibieron. Es algo que mi familia y yo vamos a agradecer eternamente”.

La situación actual de Venezuela

La tragedia encuentra a Venezuela en un contexto ya marcado por años de crisis política, económica, social y migratoria. Organismos como Human Rights Watch señalan que una parte importante de la población continúa atravesando pobreza multidimensional y dificultades de acceso a alimentos, medicamentos y servicios esenciales.

A esa realidad se suma ahora una emergencia humanitaria de enorme magnitud: miles de muertos y heridos, familias desplazadas, edificios destruidos o dañados, problemas de acceso a agua potable, electricidad y atención sanitaria, además del temor a nuevos derrumbes y enfermedades en zonas de refugio. Medios internacionales también advierten que la reconstrucción demandará recursos millonarios y una respuesta sostenida en el tiempo.

Para quienes viven lejos, como Alejandra, la tragedia se vive con impotencia, con el teléfono en la mano, las redes abiertas y el corazón dividido entre el país que los recibió y la tierra que nunca dejaron de sentir propia.

“Eso es lo que Venezuela necesita”

Lejos de Venezuela, pero con el corazón puesto en su tierra, Alejandra sigue cada novedad con angustia y esperanza.

Desde San Pedro, su mensaje es claro:

“Hoy lo único que pedimos es que todos los que puedan ayudar lo hagan. Eso es lo que Venezuela necesita en este momento”.