Portugal, España, Francia y Grecia combaten grandes focos mientras una nueva ola de calor vuelve a elevar las temperaturas por encima de los 40 °C. Los especialistas advierten que el verano será especialmente crítico.
Europa enfrenta un escenario cada vez más preocupante. Mientras el continente todavía intenta recuperarse de la intensa ola de calor que dejó miles de víctimas, cientos de bomberos trabajan para contener incendios forestales que ya destruyeron más de 17.000 hectáreas en distintos países.
El país más afectado es Portugal, donde las llamas consumieron más de 13.000 hectáreas de vegetación en apenas tres días. Aunque gran parte del incendio ya fue controlada, las autoridades mantienen un fuerte despliegue para evitar nuevos focos.
En España, un incendio en la zona de la Costa Brava arrasó unas 2.200 hectáreas, la mayoría dentro de un espacio natural protegido. Las autoridades sospechan que el fuego se originó por una negligencia y ya hay una persona detenida.
La emergencia también alcanza a Francia, donde más de 600 bomberos combaten un incendio que ya devastó más de 1.000 hectáreas, mientras que en Grecia continúan los trabajos para controlar focos cercanos a zonas industriales.
Las previsiones meteorológicas no son alentadoras. Se esperan nuevamente temperaturas superiores a los 40 °C, un escenario que incrementa el riesgo de nuevos incendios.
Especialistas y autoridades francesas advirtieron que el cambio climático está intensificando estos fenómenos y anticiparon que la temporada de incendios será más larga y más difícil de lo habitual.
CLARIN

