Tres trabajadoras comunitarias de La Tosquera utilizaron la Banca Abierta durante la sesión del Concejo Deliberante realizada en el barrio para exponer la difícil situación que atraviesan los espacios destinados a la niñez y la asistencia alimentaria.

Visiblemente nerviosas, pero decididas a hacer público el reclamo, Eliana González, María y Vanessa describieron la reducción de programas, alimentos y ayudas económicas. También advirtieron que actualmente deben acompañar a una mayor cantidad de niños y familias con recursos cada vez más limitados.

Las expositoras forman parte del Centro Infantil Las Colmenitas y del espacio sociocomunitario y comedor Rayito de Sol, instituciones que sostienen diariamente tareas de contención en el barrio.

“Nos dejaron con los brazos vacíos”

Eliana González se presentó como vecina de La Tosquera y coordinadora general del espacio Las Colmenitas. Durante su intervención, señaló que no acudieron al Concejo únicamente como trabajadoras, sino como personas que diariamente “le ponen el cuerpo” a la niñez de San Pedro.

“Desde que asumió Milei se cayó todo lo que tiene que ver con la niñez. Se cayeron los programas que sostenían a las familias, los salarios complementarios y los programas de alimentos, materiales y apoyo”, expresó.

La referente aseguró que, pese a la pérdida de recursos, la demanda social no disminuyó. Por el contrario, actualmente reciben a más niños.

“Nos quitaron todo, nos dejaron con los brazos vacíos, pero con la misma cantidad de pibes. Hoy tenemos más chicos y menos recursos”.

González pidió que el Estado municipal intervenga ante la reducción de las políticas nacionales y brinde respuestas concretas a las organizaciones que trabajan con niños y familias.

“No pedimos lujos, pedimos lo justo: que vuelvan las políticas para la niñez. Frente a la crueldad de Milei, necesitamos una respuesta local”.

Un comedor que pasó de trabajar siete días a solamente dos

María, coordinadora del turno mañana del centro infantil y referente del espacio sociocomunitario y comedor Rayito de Sol, relató que las trabajadoras llevan ocho años sosteniendo la asistencia alimentaria.

Explicó que la reducción en la entrega de alimentos obligó al comedor a disminuir drásticamente su funcionamiento.

“Antes las compañeras trabajaban los siete días de la semana y ahora bajamos a dos días”.

La vecina también rechazó los cuestionamientos que se realizaron desde el Gobierno nacional sobre la existencia de “comedores fantasmas” e invitó a los concejales a acercarse para conocer personalmente el trabajo que desarrollan.

“Yo los invito a que se acerquen al comedor. Tenemos tres compañeras acompañándonos acá y otras tres que están trabajando”.

Según detalló, las trabajadoras quedaron sin la ayuda económica que percibían, pero continuaron desarrollando sus tareas y actualmente brindan asistencia a 319 familias.

“El comedor funciona, no es fantasma. Las compañeras siguen trabajando y dando de comer a 319 familias”.

Calles intransitables y más niños en los centros comunitarios

Vanessa, vecina de La Tosquera y coordinadora del turno tarde de un centro infantil, sumó al reclamo las dificultades estructurales que atraviesa el barrio.

Aseguró que La Tosquera permanece históricamente relegada y que, cada vez que llueve, sus calles quedan completamente intransitables. Esta situación impide el ingreso y la salida de los vecinos y también provoca la suspensión de clases.

Cuando las escuelas no pueden funcionar, explicó, aumenta la cantidad de niños que concurren a los espacios comunitarios, donde deben garantizarles desayuno, colación o merienda.

La problemática vial se suma así a la reducción de alimentos y programas, incrementando la presión sobre organizaciones que ya trabajan con recursos insuficientes.

Las intervenciones se produjeron durante la primera sesión itinerante del Concejo Deliberante, desarrollada en el Centro Municipal Marcelina Suárez de La Tosquera.

Las tres mujeres hablaron con nerviosismo ante los concejales, las cámaras y los vecinos presentes. Sin embargo, lograron trasladar al recinto una realidad que conocen y enfrentan todos los días.

El reclamo dejó planteadas dos demandas concretas: la recuperación de las políticas destinadas a la niñez y una mayor intervención del Gobierno municipal para garantizar alimentos, recursos y condiciones adecuadas en los espacios comunitarios.

También renovó un pedido histórico de La Tosquera: mejorar las calles y asegurar que el barrio no vuelva a quedar aislado cada vez que llueve.