Dos indicadores vuelven a poner el foco sobre la economía cotidiana: el Banco Central informó que la mora en los créditos a las familias alcanzó el 12,8%, mientras un informe privado basado en datos del INDEC sostiene que más de 1,2 millones de personas dejaron de contar con obra social, prepaga o mutual desde fines de 2023. El Gobierno cuestionó este último dato.
Más allá de las cifras macroeconómicas, hay indicadores que permiten observar qué está pasando puertas adentro de los hogares argentinos. Y dos datos recientes vuelven a encender señales de alerta sobre el bolsillo: el crecimiento de las dificultades para afrontar deudas y la pérdida de cobertura médica privada que señala un reciente informe.
Según el último Informe sobre Bancos publicado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), correspondiente a junio de 2026, la irregularidad de los créditos otorgados a las familias se ubicó en 12,8%.
El número muestra las dificultades que enfrenta una parte de los hogares para cumplir normalmente con sus compromisos financieros.
Cuando el crédito deja de ser una solución
Tarjetas, préstamos personales y distintas formas de financiamiento se transformaron durante los últimos años en herramientas habituales para sostener consumos y afrontar gastos.
Pero cuando los ingresos no alcanzan para acompañar las obligaciones asumidas, aparece la mora.
El problema adquiere otra dimensión al observar la evolución: en julio de 2025, el propio Banco Central informaba que la mora de los préstamos a las familias se encontraba en 5,6%. Para mayo y junio de 2026, el indicador ya alcanzaba el 12,8%.
Salud: otro gasto que golpea el presupuesto familiar
En paralelo apareció otro dato de fuerte impacto social.
Un informe elaborado por el Instituto Argentina Grande (IAG), a partir de información del INDEC, sostiene que 1.246.285 argentinos dejaron de contar con cobertura médica privada entre el cuarto trimestre de 2023 y el primero de 2026.
El cálculo incluye a personas que dejaron de tener prepaga, obra social o mutual y pasaron a depender exclusivamente del sistema público de salud.
El mismo relevamiento relaciona el fenómeno con el incremento del costo de las coberturas y las modificaciones en el mercado laboral.
Según los datos difundidos a partir del estudio, entre noviembre de 2023 y julio de 2026 las cuotas de las empresas de medicina prepaga acumularon un incremento del 475%, frente a una inflación acumulada del 329% durante ese período.
El Gobierno rechaza el informe
El dato, sin embargo, fue cuestionado por el Gobierno nacional.
Luego de conocerse el estudio, fuentes oficiales rechazaron que se haya producido una caída de esa magnitud en la medicina privada y aseguraron que la cantidad de afiliados a prepagas se mantiene estable desde diciembre de 2023.
La diferencia radica también en qué universo se analiza: el informe difundido contabiliza conjuntamente prepagas, obras sociales y mutuales, mientras que la respuesta oficial hizo foco en los afiliados a empresas de medicina prepaga.
Una señal que va más allá de los números
Los dos indicadores no miden exactamente el mismo fenómeno y no necesariamente tienen una relación causal directa. Sin embargo, observados en conjunto muestran una problemática que atraviesa a numerosos hogares: cuánto margen queda después de pagar los gastos esenciales.
Cuando aumenta la dificultad para afrontar créditos y, al mismo tiempo, determinados hogares deben revisar gastos estructurales como la cobertura de salud, la discusión económica comienza a alejarse de las grandes variables nacionales para instalarse en algo mucho más concreto: el presupuesto de cada familia.
La evolución de estos indicadores durante los próximos meses permitirá saber si se trata de un período transitorio de tensión financiera o si las dificultades para llegar a fin de mes continúan profundizándose.

