La Justicia condenó a la Provincia de Buenos Aires a indemnizar con más de 19 millones de pesos, más intereses y actualización, a un joven que sufrió años de acoso escolar en una escuela pública de Chivilcoy. La sentencia, considerada novedosa por especialistas, pone el foco no solo en las agresiones sufridas por la víctima, sino también en la responsabilidad institucional frente a estos casos.

El fallo fue dictado por el Juzgado de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo N° 1 de Mercedes y sostiene que existió una «inacción institucional» que permitió la continuidad de las agresiones, generando un mensaje implícito de tolerancia frente a conductas que afectaban gravemente la integridad psíquica y emocional del alumno.

Según consta en la causa, el adolescente fue víctima de reiterados episodios de violencia física y psicológica. Los hechos fueron escalando desde golpes y escupitajos hasta amenazas, agresiones diarias dentro y fuera del aula e incluso la filmación de algunos ataques.

Testimonios de compañeros y los informes de profesionales que lo asistieron confirmaron el profundo impacto emocional y psicológico que sufrió el joven como consecuencia del hostigamiento.

En su resolución, la Justicia recordó que el bullying es definido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la organización Bullying Sin Fronteras como toda intimidación o agresión física, psicológica o sexual ejercida de manera reiterada contra una persona en edad escolar, provocando daño, miedo o sufrimiento.

El fallo también destaca que el bullying no afecta únicamente a quien lo padece, sino a toda la comunidad educativa. Por ello, remarca la necesidad de abordar el problema mediante estrategias conjuntas que involucren a alumnos, docentes, directivos y familias.

Una problemática que crece

Las cifras reflejan una realidad preocupante. Según datos de la organización Bullying Sin Fronteras, entre mayo de 2024 y mayo de 2025 se registraron al menos 140.000 casos graves de bullying y ciberbullying en Argentina, una cifra récord que ubica al país entre los diez con más casos a nivel mundial.

A esto se suma el impacto de las redes sociales, que amplifican la exposición y el daño provocado por agresiones, burlas y humillaciones. Especialistas advierten que el ciberbullying puede tener consecuencias devastadoras, llegando incluso a estar vinculado con intentos de suicidio en adolescentes.

Durante años, muchas situaciones de acoso escolar fueron minimizadas bajo la idea de que «siempre pasó». Sin embargo, este fallo judicial vuelve a poner sobre la mesa una discusión cada vez más urgente: el bullying no es una simple pelea entre chicos ni una etapa inevitable del crecimiento.

La sentencia marca un precedente importante y envía un mensaje claro sobre la obligación de las instituciones educativas de actuar ante las denuncias y prevenir situaciones que puedan afectar la salud física y emocional de niños y adolescentes.

Porque detrás de cada caso hay una historia de sufrimiento que no puede ser ignorada.

Fuente Clarin