Una vecina denunció que su vivienda fue atacada a piedrazos y que se efectuaron disparos después de un procedimiento policial que terminó con la detención de Marcelo Sotelo, un hombre conocido en el barrio Futuro y con antecedentes de intervenciones judiciales.
El operativo se realizó durante la noche del lunes en inmediaciones de calle 60 al 1000. De acuerdo con la información conocida hasta el momento, los efectivos llegaron al lugar para cumplir una orden de allanamiento relacionada con una investigación por amenazas agravadas por el uso de arma de fuego.
En esas circunstancias, Sotelo habría llegado al sector a bordo de una motocicleta y, al advertir la presencia policial, habría arrojado una bolsa. En su interior se encontraron aproximadamente 525 gramos de una sustancia que, según los datos preliminares, sería cocaína. El material fue secuestrado y el hombre quedó detenido a disposición de la Justicia.
Piedrazos, disparos y amenazas tras el procedimiento
La detención habría desatado una violenta reacción contra vecinos que presenciaron el operativo o participaron como testigos. Una de las personas atacadas fue una mujer que se encontraba sola dentro de su casa y que pidió expresamente mantener su identidad bajo reserva por temor a nuevas represalias.
“Cuando se llevaron a Sotelo con toda la Policía, empezaron a tirarme piedras y a efectuar disparos. Yo estaba sola y me rompieron toda la casa”, relató angustiada.
Según su testimonio, los agresores destruyeron las ventanas y estuvieron a punto de ingresar a la propiedad. Al no poder comunicarse inicialmente con la Policía, consiguió llamar al padre de su hijo, quien vive a pocas cuadras y se acercó acompañado por el adolescente.
“Nos tuvimos que esconder en el patio. Si no llegaba el papá de mi hijo, se metían adentro. Nos tiraban piedras y escuchábamos tiros por todos lados”, aseguró.
La mujer sostuvo que el ataque se repetía cada vez que los móviles policiales se retiraban del sector. También afirmó que entre quienes se encontraban en la calle había menores de edad, algunos presuntamente armados.
“Había chicos mostrando armas y la Policía no los revisó ni los demoró. Venían, se quedaban un momento y se iban. Cuando se retiraban, volvían los disparos”, denunció.
Estas afirmaciones forman parte del testimonio de la víctima y deberán ser investigadas para determinar quiénes participaron del ataque y si efectivamente se utilizaron armas de fuego.
“No puedo regresar a mi casa”
La vecina aseguró que los daños fueron prácticamente totales y que, pese al estado en el que quedó la vivienda, no se habría realizado una inspección pericial inmediata.
“Vieron mi casa destrozada, pero no entraron ni llamaron a un perito. Lo único que me dijeron fue que fuera a hacer la denuncia porque ellos no podían hacer nada”, señaló.
Ante el temor de que regresaran los agresores, debió refugiarse en la vivienda de otros vecinos hasta que un familiar pudiera retirarla del barrio. El padre de su hijo permaneció en la propiedad para evitar una posible ocupación o un incendio intencional.
“No puedo volver a mi casa porque tengo miedo de que me la prendan fuego. Trabajo por la mañana y mi hijo se queda solo, se cocina y después se va a estudiar. ¿Qué voy a hacer ahora?”, expresó.
La mujer remarcó que nunca había atravesado una situación semejante y manifestó una profunda preocupación por la seguridad de su hijo adolescente, especialmente porque varias de las personas señaladas serían de edades similares.
Otros vecinos también habrían sido amenazados
El ataque no habría estado dirigido únicamente contra esta familia. Según los testimonios recogidos, otro vecino fue convocado como testigo del procedimiento y posteriormente habría recibido amenazas y piedrazos. También se registraron daños en la puerta de la vivienda de un familiar suyo.
La hipótesis es que las agresiones estuvieron dirigidas contra quienes colaboraron, presenciaron o quedaron vinculados circunstancialmente con el operativo policial.
Un hombre conocido por la Justicia
Sotelo, de 36 años, ya había sido mencionado en otras investigaciones penales. Uno de los episodios más resonantes ocurrió en 2024, cuando fue detenido tras irrumpir presuntamente armado en la vivienda de familiares del fallecido Milciades Lencina, en un hecho que habría estado vinculado con una disputa territorial relacionada con la comercialización de drogas.
En esta oportunidad, además del secuestro de la sustancia, el procedimiento estaba relacionado con una causa por amenazas agravadas. Será la investigación judicial la que determine su responsabilidad tanto en esos delitos como en la tenencia del material encontrado.
Mientras avanza la causa, la situación posterior al operativo vuelve a exponer el miedo con el que aseguran convivir varias familias de barrio Futuro. Una vivienda destruida, vecinos amenazados y una mujer que no se anima a regresar a su propia casa representan las consecuencias de una noche marcada por los piedrazos, los disparos y una violencia que, según denuncian, continúa ganando terreno.


