La medida podría alcanzar hasta 200.000 extranjeros que ingresaron con permisos B1 o B2 y posteriormente solicitaron asilo. Todavía no fue anunciada oficialmente y se desconoce cuántos ciudadanos argentinos podrían verse afectados.
El gobierno de Donald Trump se prepara para revocar las visas de turismo y negocios de hasta 200.000 extranjeros que solicitaron asilo o mantienen actualmente un trámite para obtener esa protección en Estados Unidos.
La medida alcanzaría a titulares de visas B1 y B2 emitidas entre 2016 y 2026 que ingresaron al país alegando una estadía temporal y luego iniciaron una solicitud de asilo para permanecer en territorio estadounidense.
De concretarse, sería la mayor revocación masiva de visas registrada en la historia del país. Sin embargo, el alcance definitivo todavía podría ser modificado y se prevé que la decisión enfrente impugnaciones judiciales.
Según documentos del Departamento de Estado obtenidos por Associated Press y el testimonio de dos funcionarios estadounidenses, el anuncio podría realizarse durante las próximas semanas, en coordinación con el Departamento de Seguridad Nacional.
“Estamos coordinando con el DHS para identificar y revocar las visas de no inmigrante de los extranjeros que llegaron a Estados Unidos afirmando ser visitantes de corta duración, pero que luego solicitaron asilo para quedarse aquí de forma permanente”, explicó el vocero del Departamento de Estado, Tommy Pigott.
Qué podría pasar con los argentinos
Hasta el momento no se difundió una discriminación por nacionalidades, por lo que no se conoce cuántos ciudadanos argentinos podrían estar incluidos dentro del universo de hasta 200.000 personas alcanzadas.
La decisión estaría dirigida específicamente a quienes obtuvieron una visa de turismo o negocios y posteriormente presentaron una solicitud de asilo. Por lo tanto, no afectaría de manera general a todos los argentinos que poseen una visa vigente para viajar a Estados Unidos.
La revocación del permiso tampoco implicaría necesariamente una deportación inmediata. La situación dependerá del estado migratorio y del expediente particular de cada persona. No obstante, podría generar dificultades para volver a ingresar al país, renovar documentación o regularizar su situación.
El Departamento de Estado evitó confirmar una cifra definitiva y señaló que el número de revocaciones será “dinámico”, ya que el procedimiento se realizaría de manera continua.
Por el momento, se trata de una política en preparación y no de una revocación ya ejecutada. Los potenciales afectados deberán esperar el anuncio oficial y las posibles decisiones judiciales que podrían modificar o frenar su implementación.

