Una mujer de 24 años y sus dos hijos, de 4 y 7 años, resultaron heridos tras ser atacados por seis perros cuando caminaban por la zona del Puesto 18 de Bajo Puerto. La madre sufrió múltiples mordeduras al interponerse entre los animales y los niños. Tras radicar la denuncia penal, pidió que se adopten medidas para evitar que vuelva a ocurrir un hecho similar.

Momentos de extrema tensión y desesperación vivió una familia de San Pedro este lunes al mediodía, cuando una mujer y sus dos hijos fueron atacados por seis perros en la zona del Puesto 18 de Bajo Puerto.

La víctima, Florencia Ojeda, relató que el episodio ocurrió alrededor de las 12:30, cuando caminaba junto a sus hijos, de 4 y 7 años, rumbo a la casa de su hermana para luego llevarlos a la escuela.

Según contó, al pasar frente a una vivienda cuyo portón habría quedado abierto, salieron seis perros de raza Mastín Italiano, que comenzaron a atacarlos.

«Cuando vi que venían corriendo, puse a mis hijos detrás mío para que me atacaran a mí y no a ellos», expresó Florencia.

La mujer aseguró que cuatro de los perros más grandes se abalanzaron sobre ella, mientras uno de los animales atacó a su hijo mayor.

«Mi hijo de siete años estaba en el piso y el perro lo mordía. Yo quería levantarme para ayudarlo, pero no podía porque los otros cuatro perros me mordían por todos lados. Me arrastraban y no me soltaban», recordó.

En medio del ataque, el niño de cuatro años logró alejarse algunos metros, evitando lesiones de mayor gravedad.

Finalmente, la propietaria de los perros logró intervenir y separar a los animales. Luego trasladó en su vehículo a las víctimas hasta la guardia del Hospital y al área de Pediatría para recibir atención médica.

Florencia fue quien sufrió las heridas más graves.

Presenta mordeduras en el pecho, cuello, brazos, piernas, espalda y glúteos, varias de ellas con suturas, totalizando alrededor de 15 puntos.

Su hijo de siete años sufrió mordeduras en una oreja y en la cabeza, además de golpes en uno de sus brazos.

El niño de cuatro años presentó rasguños en la cabeza y moretones en los brazos.

«Le doy gracias a Dios que mis hijos están vivos. Si uno de los perros grandes atacaba al más chiquito, no sé qué hubiera pasado», manifestó la mujer.

Florencia confirmó que ya radicó la correspondiente denuncia penal y que también dio intervención al área municipal encargada del control canino.

Si bien destacó que los propietarios de los animales se encuentran haciéndose cargo de los gastos derivados de la atención médica, manifestó su preocupación por la posibilidad de que una situación similar vuelva a repetirse.

«Espero que esos perros no sigan estando allí. Si vuelven a escaparse, pueden matar a alguien», expresó.

Ahora será la Justicia y las autoridades competentes quienes deberán determinar las circunstancias del hecho y las medidas que correspondan respecto de los animales involucrados.