Luego de varias horas de incertidumbre, una manifestación frente a la guardia del Hospital “Emilio Ruffa” y distintas gestiones, finalmente se confirmó una cama para Érika Negrete. La joven de 34 años fue derivada al Hospital San Felipe de San Nicolás, donde continuará con los estudios y la atención correspondiente.

Crónica San Pedro permaneció en el lugar durante toda la protesta, acompañando el desarrollo de los acontecimientos y comunicando cada novedad. En un momento de la tarde, Nicolás Arroyo, pareja de Érika, se retiró de la manifestación para ingresar a la habitación y acompañarla, además de intentar conocer si se había producido algún avance.

Al salir, todavía sin novedades, volvió a expresar su angustia:
“Seguimos pasando el peor momento que puedo pasar, porque no tengo respuesta de ningún lado. Todos quieren hablar conmigo de allá arriba, pero ninguno se acerca acá a dar la cara y decirme por qué no pueden trasladarla”.

Según explicó Nicolás, hasta ese momento le habían informado que continuaban buscando una cama en un establecimiento que pudiera abordar el cuadro de salud de Érika y brindarle atención oncológica.

También manifestó sus dudas respecto de una posible derivación al Hospital San Felipe, debido a las dificultades que, según aseguró, habían atravesado anteriormente para obtener atención y turnos. Además, remarcó que Érika no podía ser trasladada por sus propios medios y necesitaba una ambulancia.

“El hospital se tiene que ocupar de buscar el traslado y conseguirle una cama cuanto antes. Vamos a seguir hasta que tengamos una respuesta de un lugar donde realmente puedan darle un mejor tratamiento”, sostuvo.

Nicolás cuestionó, además, la falta de acompañamiento psicológico para la paciente y su entorno familiar ante un diagnóstico de semejante complejidad.

Pocos minutos después de esas declaraciones, una mujer se acercó corriendo hasta el lugar de la manifestación y comunicó que finalmente había sido autorizada la derivación de Érika al Hospital San Felipe de San Nicolás.

A pesar del alivio por la confirmación del traslado, Nicolás lamentó haber tenido que llegar a esa instancia para conseguir una respuesta y se refirió a las críticas que recibió por la protesta:

“Lamento mucho lo que tuve que hacer. Recibí muchas críticas por hacerme escuchar de esta manera. Yo solamente quería encontrar una solución para poder sacar a mi mujer con vida y sana. No fue mi intención hacerles pasar un mal momento a quienes les molestó que saliera a pedir por la vida del amor de mi vida”, expresó.

Por otro lado, Crónica San Pedro dialogó con el intendente Cecilio Salazar, quien brindó su versión sobre la atención recibida y las gestiones realizadas para concretar el traslado.

Según explicó el jefe comunal, Érika había sido atendida el pasado 21 de julio en la guardia del Hospital San Felipe de San Nicolás. De acuerdo con la información que recibió desde ese centro de salud, allí le realizaron análisis de laboratorio y una tomografía, además de indicarle la internación para continuar con otros estudios, entre ellos una videoendoscopía digestiva alta (VEDA). Sin embargo, en aquella oportunidad la paciente habría rechazado permanecer internada debido a la distancia y decidió regresar a San Pedro.

Posteriormente volvió a ingresar al Hospital “Emilio Ruffa”, donde los profesionales programaron una biopsia destinada a confirmar el diagnóstico y determinar qué tratamiento debía comenzar.

Salazar sostuvo que, de acuerdo con la evaluación de los médicos, Érika podía recibir atención en San Pedro y aseguró que el Hospital local cuenta con un servicio de oncología preparado para abordar este tipo de patologías.

Asimismo, afirmó que la solicitud de derivación respondió al pedido de la familia y que tanto el Municipio como las autoridades hospitalarias realizaron gestiones para conseguir una cama en otro centro asistencial.

El intendente remarcó que este tipo de traslados depende de la disponibilidad del establecimiento receptor. Finalmente, la cama fue confirmada y se concretó la derivación al Hospital San Felipe, aunque la espera y la falta de respuestas inmediatas provocaron un profundo malestar entre los familiares.

La familia espera ahora que Érika pueda avanzar rápidamente con los estudios necesarios y recibir el tratamiento adecuado para el delicado cuadro de salud que atraviesa.