La ola de frío que afecta a gran parte del país volvió a poner en tensión el sistema energético argentino. El fuerte aumento del consumo de gas obligó a interrumpir el suministro de GNC en estaciones de servicio del AMBA y de la provincia de Buenos Aires, mientras en algunas provincias también se registran problemas de abastecimiento y restricciones para la industria.

Desde la Cámara de GNC aclararon que el inconveniente no está relacionado con la producción de gas, sino con la capacidad de transporte por gasoductos y el incremento de la demanda durante el invierno.

El vicepresidente de la entidad, Oscar Olivero, explicó que Argentina produce alrededor de 120 millones de metros cúbicos diarios de gas, volumen suficiente para cubrir el consumo habitual. Sin embargo, en los días de bajas temperaturas el consumo residencial se dispara y el sistema prioriza el abastecimiento de hogares, escuelas y hospitales, dejando en segundo plano el expendio de GNC y parte de la actividad industrial.

Para reforzar el suministro, el Gobierno prevé la llegada de ocho buques de Gas Natural Licuado (GNL) durante junio y otros ocho en julio. Tras el proceso de regasificación en la planta de Zárate, ese combustible será incorporado a la red nacional, un proceso que demandaría entre una semana y diez días.

Mientras tanto, la situación mantiene en alerta a estaciones de servicio, transportistas e industrias, que dependen del normal abastecimiento para desarrollar sus actividades.