El pasado 10 de enero, una joven de San Pedro denunció el robo de su bicicleta y decidió viralizar la imagen del rodado en redes sociales con la esperanza de recuperarlo. A cuatro días del hecho, este 14 de enero, la víctima continúa con la búsqueda y relató a Crónica no solo cómo ocurrió el asalto, sino también los intentos de extorsión que recibió posteriormente.
Según contó, el robo se produjo mientras circulaba por la intersección de Boulevard Moreno y Benefactora.
“Me salen dos chicos, uno por detrás y el otro por delante. Ahí fue cuando se la llevaron en dirección hacia el barrio Hermano Indio”, explicó.
La joven realizó la denuncia policial el mismo día, mientras que junto a su familia recorrieron durante más de dos horas distintas calles del barrio Hermano Indio, sin resultados positivos.
Horas después del hecho, la situación tomó un giro aún más preocupante. Mientras ella realizaba el trámite policial, su hermano recibió un llamado telefónico en el que aseguraban tener la bicicleta y exigían una transferencia de 100.000 pesos para devolverla.
“Les dije que no transfirieran nada y que, si realmente tenían la bici, mandaran fotos o videos”, relató. Ante la negativa y al manifestar que no contaban con ese dinero, los supuestos delincuentes bloquearon el contacto, sin que la familia supiera cómo habían obtenido el número telefónico.
Desde entonces, la joven asegura haber recibido numerosos mensajes de personas que pedían dinero a cambio de información sobre la bicicleta, lo que refuerza la hipótesis de intentos de estafa. Incluso mencionó haber reconocido una modalidad similar en otros casos difundidos en redes sociales locales, donde personas que decían tener documentos extraviados exigían dinero para devolverlos.
En uno de esos contactos, una persona le escribió asegurando tener datos sobre la bicicleta, pero al no recibir respuesta, eliminó los mensajes enviados. La joven también relató que durante el robo iba acompañada por su sobrino, quien fue golpeado con patadas, aunque se encuentra fuera de peligro.
“A mí no me hicieron nada más que empujarme”, aclaró.
El caso vuelve a poner en alerta a la comunidad sobre robos en la vía pública y maniobras de extorsión posteriores, especialmente cuando las víctimas difunden información en redes sociales con la intención de recuperar lo sustraído. La investigación continúa en el ámbito policial.
