El secretario de Servicios Públicos, Adrián Devito, brindó detalles sobre el hallazgo de tres cajones fúnebres en la parte posterior del Cementerio Municipal de San Pedro. Dos de ellos contenían restos humanos, que pudieron ser identificados mediante las placas encontradas en el lugar y los registros oficiales de ingreso.

En una entrevista con Crónica San Pedro, el funcionario aseguró que las personas habían sido alojadas en un panteón privado y confirmó que el Municipio presentó una denuncia para que la Justicia investigue cómo fueron retirados los féretros y por qué terminaron fuera del sector correspondiente.

Devito aclaró que la denuncia no atribuye responsabilidades definitivas, sino que busca esclarecer lo sucedido. Será la investigación judicial la que deberá determinar quién ordenó o realizó el movimiento de los restos y si existieron irregularidades.

El video que permitió descubrir la situación

El secretario contó que tomó conocimiento del episodio durante la mañana de un domingo, después de recibir un video que ya había sido publicado por un portal periodístico de Pergamino.

“Yo me enteré un domingo. Un domingo a la mañana me llegó un videíto que lo habían publicado en un portal en Pergamino, ya la noticia adjudicando que ya era San Pedro, si bien en el video no se ve si es San Pedro o no”, explicó.

Ante la posibilidad de que las imágenes hubieran sido registradas en la ciudad, se comunicó con Lucas Silva, director del Cementerio, y ambos se dirigieron al predio para verificar el lugar.

“Ante la duda lo llamo al director del cementerio, a Lucas, Lucas Silva, que es el que está a cargo de la diaria del cementerio. Fuimos hasta ahí, estuvimos mirando y lamentablemente nos encontramos con que sí, con que había sido acá en el cementerio de San Pedro”, relató.

Los cajones se encontraban en la parte posterior del predio, un sector utilizado habitualmente para depositar temporalmente tierra, flores, escombros y materiales retirados durante las tareas internas.

“Nos encontramos lamentablemente con estos tres ataúdes, de los cuales dos contenían restos humanos”, confirmó De Vito.

Los restos fueron separados e identificados

Luego del hallazgo, empleados municipales limpiaron el sector y separaron los restos para evitar que se mezclaran. La identificación fue posible gracias a las placas que permanecían junto a los cajones.

“Nos pusimos a la tarea de los chicos, de los empleados del cementerio, de limpiar el lugar y separar estos dos restos por separados que había. Encontramos la plaquita de quiénes son para poder identificar quiénes son, buscar en el registro municipal dónde habían ingresado, en qué fecha, así sabíamos bien todo”, señaló.

El funcionario explicó que los féretros suelen llevar una placa con el nombre, apellido y fecha correspondiente. Esa información fue cotejada con los registros municipales.

“En todo ataúd, arriba del ataúd generalmente tenés el Cristo y abajo tenés una plaquita que te dice nombre y apellido y la fecha. Una vez cotejada eso con el registro de ingreso logramos ver dónde está”, detalló.

A partir de ese procedimiento, el Municipio estableció que las dos personas habían sido ingresadas al panteón privado de la Sociedad Italiana ubicado dentro del Cementerio

Reclamos anteriores por movimientos sin autorización

También sostuvo que el Municipio ya había mantenido conversaciones con responsables del panteón por presuntas reducciones y movimientos de féretros realizados sin notificación previa.

“Ahí nos encontramos que ellos estaban ingresados en un panteón privado, donde ya veníamos, no con un conflicto, pero sí con un reclamo no formal de parte nuestra, desde el principio, pero sí hablando en varias oportunidades con este panteón privado de que deje de cometer esta falta que hacía, que era reducciones y traslado de féretros sin autorización, sin avisarnos tampoco”, afirmó.

El funcionario reconoció que, por cuestiones operativas, en algunas oportunidades puede resultar necesario mover un cajón dentro de un panteón. Sin embargo, remarcó que el Cementerio debe recibir una notificación para mantener actualizado el registro y poder responder ante una consulta familiar.

“A veces entendemos que en la dinámica, por ahí para el que no entiende mucho en el cementerio, a veces en la dinámica tenés que correr un ataúd por diferentes cuestiones, entonces no hay drama que lo corra, pero por lo menos notificame, avisame”, expresó.

También advirtió sobre las consecuencias que provoca la ausencia de información: “Capaz que después te cae un familiar a consultarte que no encuentra a su ser querido y nosotros no tenemos respuesta, ya que es un lugar privado”.

Tras reunir la documentación y comprobar la identidad de los restos, el Municipio realizó la denuncia en la comisaría.

“Cuando pudimos recabar toda esa info, nosotros ayer pudimos hacer la denuncia en la comisaría”, confirmó.

Consultado sobre quiénes fueron señalados en la presentación, respondió: “La denuncia es más que nada para el panteón”.

Durante la entrevista, el funcionario vinculó el episodio con el panteón perteneciente a la Sociedad Italiana. Sin embargo, insistió en que la finalidad de la presentación es que la Justicia investigue y establezca las responsabilidades.

“Entonces nuestra denuncia es para que la Justicia investigue. Yo internamente sé cómo funciona el cementerio, por eso lo denuncio. La denuncia digo dónde estaban los restos y todo, y aparte es muy fácil de probarlo”, afirmó.

Sostuvo que el Municipio conserva los restos y las placas utilizadas para identificarlos.

“Que me lo niegue, que me lo niegue. Yo le digo: bueno, explícame dónde está fulano y fulanito, que son las dos personas que estaban tiradas ahí atrás. Mostrame dónde están. No van a poder mostrarlo porque los tengo yo y tengo hasta las placas”, manifestó.

Al ser consultado por la eventual responsabilidad de la persona que trabaja dentro del panteón, aclaró: “El empleado no tiene nada que ver, o sea, el empleado puede saber o no que lo que está haciendo no corresponde, pero bueno”.

Seis panteones privados y dificultades para realizar controles

El Cementerio de San Pedro cuenta con seis panteones privados. Según Devito, el Municipio mantiene una relación normal y puede ejercer controles en varios de ellos, pero no tiene acceso permanente a todos.

“El cementerio tiene seis panteones privados. Hay algunos solo que no podemos entrar, que es justamente este”, aseguró.

Sobre el panteón involucrado, explicó: “Puntualmente con esto, que tiene un empleado exclusivamente para ese panteón, no tenemos acceso, no tenemos control, es muy difícil”.

De acuerdo con su relato, el lugar habría comenzado a manejarse con mayor autonomía después de haber sido cerrado con llave por razones de seguridad.

“Yo creo que el del panteón dijo: ‘Che, por seguridad voy a cerrar con llave, la llave solamente la van a tener los socios’, y ahí dentro se empezaron a manejar como si fuera un ente totalmente privado. Hago lo que quiero, saco al que yo quiero, lo pongo donde yo quiero”, expresó.

Devito agregó que desconoce el procedimiento interno utilizado con los restos reducidos: “Entiendo que ellos tienen un osario aparte donde deben llevar esos restos, quiero creer”.

También relató situaciones en las que una cochería llegaba con un servicio y encontraba cerrado el panteón, lo que obligaba al personal municipal a prestar elementos para evitar que el féretro quedara en el piso.

“Me ha tocado prestar caballetes para que el ataúd no quede en el piso. O sea, imaginate que viene cualquier persona con un familiar y tenía que dejar el féretro en el piso. Vos decís, me pasa a mí, me pongo mal”, afirmó.

Cómo deben realizarse las reducciones

El secretario explicó que cualquier reducción, tanto en sectores municipales como privados, debe cumplir un procedimiento administrativo y quedar asentada en los registros.

“Todo lo que sea reducción, sea privado o público, privado cuando un panteón pide, ha pasado, por ejemplo el panteón de la Policía nos ha pedido hacer ciertas reducciones, hacen el trámite administrativo, van a la oficina, nosotros hacemos una verificación que es ver si está para reducir”, detalló.

Según indicó, deben haber transcurrido 35 años desde el fallecimiento. Una vez realizada la verificación, se autoriza la reducción, se abona la tasa correspondiente y el procedimiento queda registrado.

“Tiene que haber pasado 35 años del fallecimiento. Entonces una vez que nosotros damos el ok que está, que se abre un poquito y sí nos fijamos si está para reducir o no, a veces hasta por el mismo peso nos damos cuenta, se otorga el permiso para reducir, viene a la Municipalidad, se abona la reducción y se hace la reducción”, explicó.

Cuando también existe un traslado, deben pagarse y registrarse ambos procedimientos.

“Si es reducción y traslado, si hay que trasladarlo de un nicho a otro, de una bóveda, se paga reducción y traslado; si no, solo la reducción y queda en lugar”, agregó.

Los panteones privados pueden decidir realizar una reducción por falta de espacio o por deudas de mantenimiento, pero deben notificarla y completar el trámite municipal.

“Pero todo queda registrado en Rentas de la Municipalidad, la parte del cementerio y en el cementerio”, remarcó.

Qué se hace con los cajones después de una reducción

Además explicó que, una vez realizada una reducción, los restos del féretro deben ser destruidos y quemados conforme a la normativa municipal.

“Por la forma en que estaba todo tirado, nosotros cada vez que hacemos una reducción, sea tierra, nicho, bóveda, ya te digo, todo el ataúd te queda, después se disgrega todo, no queda nada. Si está lloviendo se guarda en depósito para cuando se puede quemar y se prende fuego”, señaló.

Incluso mencionó que algunas familias solicitan presenciar la destrucción del cajón por temor a que pueda volver a utilizarse.

“Hay mucha gente que por ahí desconfía, nos ha pasado, que el cajón está entero y dicen: ‘Esto lo van a volver a usar’. No, los acompañamos, los rompemos adelante de ellos, lo prendemos fuego”, sostuvo.

Una nueva ordenanza para reforzar los controles

El episodio ocurrió pocos días después de la aprobación de una nueva ordenanza para el Cementerio, elaborada para actualizar una normativa que tenía varias décadas.

“El cementerio tuvo siempre muchos usos y costumbres. Tenía una ordenanza bastante vieja, del sesenta y pico, y luego fue modificada en algunos artículos en el ochenta y cuatro, si no me equivoco”, explicó De Vito.

El proyecto fue trabajado junto con Antonella, empleada administrativa del Cementerio, y Camila, trabajadora del área de Rentas.

“Logramos hacer un proyecto nuevo de ordenanza y hace una semana, una semana que se aprobó, así que tenemos una ordenanza nueva donde contemplaba varias cuestiones: el horario, los ingresos, los egresos”, indicó.

La nueva normativa establece controles sobre los panteones privados, exige la elaboración de un censo, dispone que el Municipio tenga libre acceso y prevé el cobro de un canon.

“Esta ordenanza obliga a todos los privados que paguen un canon, hoy no lo pagan, lo absorbe todo el Municipio, y también a tener un censo y un acceso a nosotros libre, porque si no pasan estas cosas y nosotros no tenemos ningún tipo de control”, manifestó.

Devito reconoció que la ordenanza anterior también contemplaba la necesidad de mantener controles, pero consideró que existían aspectos poco claros.

“La vieja lo evitaba también. Lo que pasa es que no le daban mucha importancia, pero como que no queda claro, ¿viste? Cuando tenés grises en alguna ordenanza, todo lo que no está permitido no es ilegal”, expresó.

Con el nuevo régimen, el Municipio buscará disponer de una llave para ingresar a los panteones, realizar relevamientos periódicos y detectar cualquier movimiento que no haya sido informado.

“Entonces lo que nosotros tratamos de hacer ahora es pedir una llave, entonces yo puedo tener un acceso. Entonces yo puedo, por ejemplo, entrar a la Sociedad Española o Italiana y decir: tengo una foto de todo lo que tengo de todos los fallecidos y si a los 15 días vuelvo a ingresar y me falta uno o veo algo raro, puedo notificar y preguntar qué pasó, por qué lo hicieron, por qué no lo hicieron”, afirmó.

Los privados no pagaban un canon al Municipio

El funcionario explicó que actualmente los panteones privados reciben el dinero correspondiente al alquiler, compra o mantenimiento de sus nichos, mientras que el Municipio presta diferentes servicios generales dentro del Cementerio.

“Lo único que se cobra ahí cuando uno ingresa a un panteón privado es el servicio que se lo paga al Municipio y después el resto no, va todo para el privado. O sea, uno alquila el nicho o compra el nicho y paga el mantenimiento del nicho al privado, no al Municipio”, señaló.

La nueva ordenanza busca incorporar un canon para estas entidades.

“La idea con la nueva ordenanza es ponerle un canon a todos los panteones privados, sea anual o por servicios, ahora no me acuerdo bien cómo los terminamos de poner, para que el Municipio tenga un ingreso”, manifestó.

También indicó que muchas personas desconocen que determinados edificios ubicados dentro del Cementerio son de administración privada.

“La gente por ahí no todo el mundo sabe que es un privado dentro del cementerio. Entonces ven algo roto, ven algo abandonado en el panteón de los municipales o de la Policía y: ‘Es del cementerio, es del cementerio, es del cementerio’. Y no, la verdad que es un privado, que el que recauda es el privado y el Municipio no tiene nada que ver. Nosotros somos los que limpiamos, cortamos el pasto, hacemos el servicio. Es compleja la situación”, expresó.

Seguridad municipal y salida de Riesgo Cero

Confirmó que la empresa Riesgo Cero dejó de prestar servicios en el Cementerio a comienzos de este año. Desde entonces, la vigilancia quedó a cargo de trabajadores municipales distribuidos en distintos turnos.

“Riesgo Cero se fue a principios de año. Nosotros lo que hicimos es tener empleados municipales casi las 24 horas. Vamos turnando, tenemos al sereno, tenemos que estar en turno tarde y tenemos que estar a la mañana, que es cuando hay más empleados por el horario habitual del cementerio para los servicios y todo”, explicó.

No obstante, diferenció el episodio investigado de un problema de seguridad externa y lo relacionó con la falta de control sobre determinados espacios privados.

Dudas sobre la difusión del video

Otro aspecto que llamó la atención del funcionario fue el recorrido que tuvo el video antes de llegar a las autoridades locales. Según la versión conocida, las imágenes habrían sido registradas por pescadores de Campana, pero fueron difundidas inicialmente por un medio de Pergamino.

“La verdad que desconozco. Es todo muy raro porque los pescadores aparentemente son de Campana, pero salen en un portal de Pergamino. Hasta tengo mis dudas”, sostuvo.

Devito aclaró que entiende que el hallazgo pudo haber sido casual, aunque señaló que quienes participaron de la difusión no quisieron brindar mayores detalles.

“Entiendo que fue todo una casualidad, pero sí llama la atención que pescadores de Campana lo encuentran y sale publicado en Pergamino. O sea, los periodistas no quisieron hablar, tanto el de Campana que pasó el dato como el de Pergamino; los pescadores tampoco”, indicó.

También explicó que inicialmente se había proporcionado una ubicación inexacta y que una posible confusión podía estar relacionada con los resultados de Google Maps.

“Habían dado un lugar inexacto de dónde había sucedido, pero después corroboramos. En realidad, Google Maps, si vos ponés cementerio, te lleva al puerto y no te lleva al cementerio, pero fue rara la situación en la que se dio”, expresó.

“Venimos trabajando hace mucho en el cementerio”

Devito manifestó su malestar por el impacto que tuvo la noticia sobre el personal municipal y sostuvo que el área viene trabajando para mejorar las condiciones del Cementerio.

“Molesta mucho estas situaciones, porque venimos trabajando hace mucho en el cementerio, digitalizándolo, pintando, arreglando, volvimos a llevar las misas al cementerio, realizando una ordenanza completamente nueva para que se pueda hasta velar gente en la capilla para dar un servicio a la comunidad, y la verdad que venís trabajando así y te encontrás con esto, es feo”, expresó.

Además, aseguró que la publicación del hallazgo generó sospechas inmediatas sobre los empleados municipales.

“La gente lo que primero lee es el titular y enseguida asocia que algún empleado municipal hizo algo que no correspondía y la verdad que no es así”, afirmó.

El caso quedó ahora en manos de la Justicia, que deberá reconstruir cómo se realizaron los movimientos, identificar a las personas que intervinieron y determinar si existieron responsabilidades penales o administrativas. Mientras tanto, los restos permanecen bajo resguardo municipal y la nueva ordenanza comenzará a aplicarse con mayores exigencias para los panteones privados.