En un escenario cargado de sensibilidad y memoria, se llevó a cabo en el anfiteatro del Vía Crucis un profundo homenaje a las personas fallecidas durante la pandemia de COVID-19. Tras la postergación del último viernes por las malas condiciones climáticas, la ceremonia finalmente pudo concretarse sobre las barrancas, en un entorno que acompañó el recogimiento del momento.
El encuentro tuvo como eje recordar a los 270 sampedrinos que perdieron la vida a causa del virus, según los registros hasta marzo de 2022. La iniciativa fue impulsada de manera independiente por Sofía Alcón, junto a Fabiana Velo y Vanesa Alfonso, quienes lograron transformar una idea nacida desde lo personal en un acto colectivo de memoria.
El inicio de la ceremonia estuvo marcado por una intervención artística de fuerte carga simbólica: Sol Altolaguirre y sus alumnas ofrecieron una interpretación de danza clásica que dio paso a uno de los momentos más impactantes de la noche. La recreación sonora de aquellos primeros días de la pandemia, con la voz del entonces presidente anunciando el aislamiento obligatorio, generó un clima de profunda conmoción, remitiendo a un tiempo en el que la incertidumbre comenzaba a atravesar la vida de todos.
La música ocupó un lugar central a lo largo de la jornada, con las presentaciones de Sara Ortega, Juan Basualto y un ensamble integrado por Daniel Cabrera, Paula Millán, Carlos Blanco y Nicolás Sánchez, entre otros artistas locales que acompañaron el homenaje.
También se sumaron palabras que invitaron a la reflexión. En uno de los pasajes más sentidos, se realizó un reconocimiento al personal de salud y a los trabajadores esenciales, con intervenciones del Dr. Carlos Gutiérrez y del oficial de Bomberos Voluntarios Jonathan Giovanettoni, quienes evocaron los desafíos atravesados en los momentos más críticos.
La emotividad se profundizó con testimonios que reflejaron en primera persona el impacto de la pandemia. Marina Romañano compartió su experiencia tras haber contraído la enfermedad, mientras que familiares de Roberto Clapich y Mirta Sallustio recordaron a sus seres queridos, poniendo en palabras el dolor y la necesidad de mantener viva su memoria. Luego el descubrimiento de una placa conmemorativa, diseñada por María Luz Méndez, Pamela Laiseca y Andrés Pereyra.
La inscripción resume el espíritu del homenaje:
“Aunque ya no caminen entre nosotros, nos acompañan en cada momento de nuestra vida. Siempre serán parte de quienes somos.”
Una frase que sintetiza el sentido profundo de la jornada: recordar, honrar y sostener en la memoria a quienes dejaron una huella imborrable en la comunidad.
