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Hace unos días, Crónica San Pedro visitó el Centro de Monitoreo Municipal, un lugar que pocas veces es protagonista de las noticias, pero que todos los días cumple un rol clave en la seguridad de la ciudad. La recorrida se dio en un contexto sensible: el asesinato del joven Agustín Pereyra, un hecho que sacudió a la comunidad y que volvió a poner en foco el trabajo que se realiza puertas adentro, lejos de los reflectores.

El secretario de Seguridad, Eduardo Álvarez, definió ese trabajo con una frase tan simple como potente: “Me contaron que bajo el asfalto”, en referencia a una canción de Sandra Mihanovich. La expresión no es casual: habla de lo que no se ve, de lo que sucede en silencio, de lo que sostiene la superficie sin que nadie lo note. Y así funciona, muchas veces, la tarea del Centro de Monitoreo.

El secretario de Seguridad lo resalta sin titubeos, con voz firme y totalmente convencido: el trabajo que se realiza desde el Centro de Monitoreo, tantas veces cuestionado por parte de algunos sampedrinos, es real, constante y efectivo, aunque no siempre pueda mostrarse públicamente. “Entiendo las críticas, pero también sé lo que se hace acá adentro”, marcando que muchos resultados no se traducen en comunicados o publicaciones, sino en pruebas judiciales, seguimientos silenciosos y datos clave que terminan en manos de la Justicia.

Tras el crimen de Pereyra, Álvarez explicó que los protocolos se activaron de manera inmediata. Desde el Centro de Monitoreo se puso en marcha un arduo y minucioso análisis del material fílmico, revisando cámaras municipales y privadas, con el objetivo de reconstruir cada movimiento, cada trayecto y cada instante del hecho.

El relevamiento permitió identificar a las personas que habrían participado del episodio, observar la presencia de armas de fuego y el desplazamiento de individuos en motocicletas, información que resultó clave para la investigación. Todo el material fue resguardado y entregado a las autoridades policiales y judiciales, aportando pruebas fundamentales que hoy siguen siendo parte de una causa en curso.

Mucho de ese trabajo no se comunica públicamente. No porque no exista, sino porque hay investigaciones que deben resguardarse para no entorpecer el avance judicial. Esa es la parte que no se ve, pero que está.

Detrás de las pantallas

En la Central de Operaciones, el personal trabaja frente a 16 monitores que concentran la información de más de 90 cámaras activas, entre dispositivos antiguos y nuevos. A pesar de las limitaciones tecnológicas, el equipo realiza un seguimiento manual en tiempo real, revisando imágenes, cruzando datos y elevando alertas en cuestión de minutos.

El secretario de Seguridad destacó especialmente el nivel de capacitación del personal, que día a día perfecciona su tarea con recursos limitados pero con un compromiso que sostiene la operatividad del sistema. “El deseo de que sea un trabajo perfecto, en conjunto y silencioso, es algo que se aplica todos los días”, remarcó.

BASAPP y los tótems: herramientas que conectan al vecino

Desde el Centro de Monitoreo también se gestiona la aplicación BASAPP, que hoy cuenta con aproximadamente 9.500 personas adheridas. A través de esta herramienta, los vecinos pueden emitir alertas de manera directa, comunicándose con operadores en tiempo real.

“Si alguna persona no sabe bajar la aplicación o usarla, puede acercarse al Centro de Monitoreo, en Mitre al 1900, o comunicarse al teléfono 437707”, explicaron.

A esto se suman los tótems de seguridad, que funcionan las 24 horas y están ubicados en puntos estratégicos de la ciudad:

📍 Mitre y H. Pueyrredón
📍 Mitre al 700
📍 Belgrano y Güemes
📍 Pellegrini y 9 de Julio
📍 3 de Febrero y Pellegrini

Al presionar el botón rojo, la comunicación se establece de manera directa con el Centro de Monitoreo, permitiendo ver y hablar en tiempo real con la persona que solicita ayuda.

En las localidades, BASAPP también funciona, aunque el acceso a cámaras es más limitado, lo que refuerza la importancia de seguir ampliando el sistema.

Planificación que se traduce en operativos

El trabajo del Centro de Monitoreo no se limita a la observación. También es parte de la planificación de operativos, como el mega control vehicular realizado durante la madrugada del 24 de enero en la Costanera y el Boulevard.

Ese operativo fue el resultado de un estudio previo de arterias, cortes y puntos de cierre. Gracias a esa coordinación se lograron secuestrar 41 motos, muchas de ellas vinculadas a maniobras peligrosas, contraexplosiones nocturnas y molestias reiteradas a vecinos. En la mayoría de los casos, los conductores eran menores de edad, y se detectaron faltas de documentación, uso de casco y conducción bajo los efectos del alcohol.

La intervención fue encabezada por la Dirección de Tránsito, Armando Caballero, junto a la EPC, UTOI, Patrulla Urbana y el Centro de Monitoreo Municipal, demostrando que el trabajo conjunto no empieza en la calle, sino mucho antes, frente a una pantalla.

El Centro de Monitoreo es, quizás, uno de los espacios donde más se siente esa frase que Álvarez recordó: lo que pasa bajo el asfalto. Porque allí se trabaja sin aplausos, sin cámaras y muchas veces sin reconocimiento, pero con la certeza de que cada imagen, cada alerta y cada análisis pueden marcar la diferencia.

Es un trabajo que no siempre se muestra, pero que todos los días cuida a San Pedro.