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Una situación confusa ocurrida en una oficina comercial de la empresa Gigarret generó malestar y preocupación en una pareja de jubilados de San Pedro, que teme sufrir el corte del servicio por una deuda mínima que no pudo regularizar en el momento.

Según relataron, el hecho se produjo cuando el hombre se acercó a las oficinas ubicadas sobre calle Pellegrini con la intención de abonar lo que debía del servicio de internet. Allí, una empleada administrativa le informó que registraba una deuda de $69.107. Mientras aguardaban que el sistema respondiera, la trabajadora le imprimió un comprobante y le indicó que debía abonar “69 mil pesos”, monto que el cliente pagó sin objeciones, retirándose del lugar.

Ya en su domicilio, junto a su pareja —ambos jubilados— advirtieron que en la boleta impresa figuraba claramente el detalle “deuda pendiente: $107”, y no $107.000. Ante la duda, la mujer se comunicó telefónicamente con la central de la empresa, donde le indicaron que debía regularizar la totalidad de la deuda “lo antes posible”, ya que el servicio podría quedar sujeto a corte.

Preocupada por la situación, la mujer tomó su bicicleta y regresó a la oficina. Allí le explicaron que no le habían cobrado los $107 restantes porque “no había cambio”. La vecina ofreció entonces $120 para saldar la diferencia, pero —según su testimonio— le volvieron a responder que necesitaban el monto justo y que no se preocupara, ya que el importe sería sumado a la próxima boleta y no implicaría la suspensión del servicio.

“Uno se pregunta por qué hacen estas cosas, más siendo jubilados. Ojalá no nos corten el internet por $107”, expresó la mujer, todavía con incertidumbre por la situación vivida.

El reclamo apunta a la falta de claridad en la comunicación, el manejo del cobro y la angustia que genera este tipo de situaciones en personas mayores, que dependen del servicio y muchas veces no cuentan con margen para afrontar errores administrativos.