La madre de la menor relató demoras, malos tratos y una primera atención deficiente. La niña había sufrido una caída, fue suturada y enviada a su casa, pero horas después descubrieron que tenía el fémur fracturado.
Un fuerte reclamo por presunta mala praxis y destrato en el sistema de salud local salió a la luz en las últimas horas, luego de que una madre denunciara públicamente la atención recibida por su hija menor en la guardia pediátrica del hospital de San Pedro.
Según consta en la denuncia radicada el 27 de abril, el hecho se originó días antes cuando la niña sufrió una caída en el interior de su vivienda, tras tropezar en una escalera mientras jugaba. Como consecuencia, presentaba una herida cortante en la cabeza, por lo que fue trasladada de urgencia al hospital.
En la guardia pediátrica, la menor fue atendida inicialmente: le realizaron suturas en la frente y le practicaron una placa en la cabeza. Sin embargo, de acuerdo al relato de la madre, luego de esa primera intervención comenzaron las irregularidades.
Siempre según la denuncia, la niña permaneció durante horas en el lugar sin controles médicos adecuados, en un pasillo y con dolor persistente, mientras la familia intentaba reiteradamente obtener atención. La madre denunció demoras, falta de respuestas y actitudes despectivas por parte del personal.
“El médico me decía que estaba nerviosa, que veía cosas donde no había. Que mi nena estaba bien”, relató la mujer, quien además aseguró que su hija presentaba signos preocupantes como temblores, decaimiento y pérdida de reacción.
Finalmente, la menor fue dada de alta con la indicación de medicación analgésica, sin que se le realizaran estudios complementarios más allá de la placa inicial.
Horas más tarde, ya en su domicilio, la situación se agravó. Al cambiarla, la madre advirtió una lesión de extrema gravedad en una de sus piernas: “cuando le saco el pantalón… tenía el hueso salido para afuera”, describió.
De inmediato regresaron al hospital, donde esta vez le realizaron nuevos estudios que confirmaron el diagnóstico: la niña tenía una fractura de fémur izquierdo, por lo que debió ser intervenida quirúrgicamente y permanecer internada.
En la denuncia también se deja constancia de presuntos malos tratos durante toda la atención, incluyendo respuestas irónicas, falta de empatía y cuestionamientos hacia la madre. Incluso, señaló que parte del personal se reía durante las intervenciones médicas.
El único profesional que, según su testimonio, mostró una actitud acorde fue el traumatólogo que intervino posteriormente, quien pidió disculpas por lo ocurrido.
La menor ya fue dada de alta y continúa su recuperación en su hogar junto a su familia.
La denuncia fue radicada en la comisaria local
Testimonio de la madre: el relato completo de lo ocurrido
En diálogo con Crónica San Pedro, durante la jornada de ayer, la madre de la menor accedió a brindar un testimonio detallado sobre lo sucedido, reconstruyendo paso a paso el momento del accidente y la posterior atención en el hospital.
“Mi nena estaba jugando en la casa de mi suegra, que vive adelante. Yo subí un momento a ordenar, porque tengo la pieza arriba y la cocina abajo, con una escalera de madera. Es algo cotidiano para nosotros. Ella estaba jugando con su hermana de 10 años”, comenzó relatando.
Según explicó, en medio de un juego, la menor habría intentado subir la escalera y sufrió la caída: “Nosotros siempre jugamos al escondido. La bebita se asusta y seguramente se le hizo fácil subir… ahí fue cuando se tropezaron y se cayeron. La caída habrá sido de un metro y medio, quizás dos”.
Tras el golpe, la situación se volvió desesperante: “Llegué a la guardia descompuesta, porque no tolero ver la sangre de mi bebé. Salí a pedir ayuda y una vecina me llevó en moto”.
En el hospital, la primera atención fue parcial: “Le hicieron puntos en la frente y me dijeron que me tranquilice. Después dijeron que le iban a hacer una placa en la cabeza”.
Sin embargo, el problema comenzó luego de ese procedimiento: “Le hicieron la placa… y nunca nos atendieron más. Nunca. Salía una enfermera y preguntaba si ya nos habían atendido. En ese momento llegó otra nena quebrada y la atendieron a ella. Nosotros entendimos la urgencia, pero a mi hija la dejaron en un pasillo, llorando”.
La madre describió reiterados intentos por obtener atención médica: “Empecé a golpear puertas porque mi nena tenía un golpe en la cabeza y no la revisaban. Me hablaban mal, me cerraban la puerta en la cara. Me decían que ya me habían respondido cuando no era así”.
Incluso relató confusiones con la identidad de la menor: “Se confundieron con otra nena. Decían que ya habían visto la placa, pero no era la de mi hija”.
El momento más tenso se dio cuando intentó que intervenga un médico: “Fui a la guardia del pediatra y pedí que lo llamen. Me dijeron que me calme, que tenía poca empatía, que el médico estaba con otras urgencias”.
Finalmente, intervino uno de los profesionales: “Vino el doctor E. y me hizo pasar. Me dijo que la placa estaba bien, que yo estaba nerviosa, que veía cosas donde no había. Que mi nena no se había desmayado ni vomitado”.
Sin embargo, la madre insistía en que algo no estaba bien: “Yo veía que se le blanqueaban los labios, que se iba para atrás. Me decían que tenía sueño, se reían, me pedían que me vaya a mi casa”.
Con angustia, relató el momento en que decidió retirarse: “Me fui llorando, se me aflojaban las piernas. La nena no reaccionaba, temblaba. Yo sentía que algo le pasaba”.
La situación se agravó al llegar a su domicilio: “Cuando le saco el pantalón para bañarla… tenía el hueso salido para afuera”.
De inmediato regresaron al hospital: “Entré directamente, no iba a dejar que me vuelvan a cerrar la puerta. Les dije que mi nena estaba quebrada”.
En ese momento, según contó, volvieron a cuestionarla: “Una enfermera me dijo ‘¿cómo sabés que está quebrada si no le hiciste una placa?’, tratándome mal”.
Finalmente, el diagnóstico se confirmó: “Le hicieron la placa y sí, estaba quebrada”.
También denunció actitudes inapropiadas del personal: “Cada vez que entraban, lo hacían riéndose”.
Por último, destacó la intervención de un profesional: “El traumatólogo fue el único que me pidió disculpas y actuó como corresponde. Los demás, ninguno”.
Actualmente, la menor ya se encuentra en su domicilio, continuando con su recuperación.


