La familia de Enzo Santiago Solera, un joven de 29 años muy querido en la comunidad, compartió un emotivo mensaje para visibilizar el legado solidario que dejó tras su fallecimiento y renovar un anhelo profundamente humano: poder algún día tomar contacto con las personas que recibieron sus órganos.
Enzo sufrió un grave accidente en febrero de 2025, que lo mantuvo durante dos meses internado en terapia intensiva, primero en San Pedro y luego en Rosario. A lo largo de ese tiempo atravesó múltiples cirugías de alta complejidad, especialmente a nivel cerebral, luchando con todas sus fuerzas. Sin embargo, su cerebro no pudo resistir más.
El joven falleció el 14 de abril, en el Sanatorio Aliare. En vida, Enzo había expresado su voluntad de ser donante de órganos, y su familia decidió respetar ese deseo. Esa misma noche se realizó el operativo de ablación.
Según informaron sus seres queridos, tres personas recibieron órganos de Enzo:
un riñón fue trasplantado a una mujer de 30 años,
el otro riñón a un hombre de 39,
y el hígado a una mujer de 61 años.
“Enzo era y es una persona muy querida. Buen hijo, buen hermano, buen tío, buen nieto, buen sobrino, buen padrino, buen amigo y buen vecino. Una persona maravillosa”, expresaron desde su familia, destacando el enorme vacío que dejó su partida tan temprana.
El pedido que hoy realizan no tiene fines invasivos ni pretende alterar la intimidad de los receptores. Se trata, explican, de un deseo profundamente humano: que sus padres puedan, algún día, darles un abrazo o tener algún tipo de comunicación, si así fuera posible.
Por ese motivo, la familia solicitó colaboración a la comunidad para compartir el mensaje, con la esperanza de que llegue, eventualmente, a quienes hoy viven gracias al gesto solidario de Enzo.
