El frustrado golpe al Banco Provincia expuso una modalidad que parecía pertenecer a otra época: delincuentes experimentados, con extensos antecedentes y especializados en robos que requieren planificación. Las estadísticas penitenciarias muestran un aumento de personas mayores dentro de las cárceles, aunque por sí solas no permiten asegurar que exista una nueva ola delictiva.

El intento de robo al Banco Provincia de Baradero puso nuevamente en escena un perfil criminal que parecía haber perdido protagonismo frente a modalidades más rápidas y violentas, como los ataques de motochorros y las entraderas improvisadas: delincuentes de más de 50 años, con experiencia, antecedentes y conocimiento de golpes que requieren logística y preparación.

Doce personas fueron detenidas por el frustrado asalto a la sucursal ubicada sobre calle Laprida. Tres de los procesados superan los 50 años y algunos cuentan con condenas o causas anteriores, según la información incorporada a la investigación.

El operativo fue realizado por la Superintendencia de Investigación de Delitos Complejos de la Policía Bonaerense, con participación del Grupo Halcón y la Policía Federal. La causa se encuentra en manos del Juzgado Federal N.º 2 de Morón, a cargo del juez Jorge Rodríguez.

Un golpe planificado durante semanas

A diferencia de los robos cometidos en pocos minutos, el plan investigado en Baradero habría requerido una estructura previa, vehículos, herramientas, un inmueble cercano y conocimientos para intentar llegar hasta la bóveda mediante un boquete.

Durante los procedimientos fueron secuestradas palas, mazas, amoladoras, discos de corte, alicates, teléfonos celulares, armas y dos camionetas. Los investigadores también encontraron un espacio preparado con iluminación, tendido eléctrico y ventilación.

La organización habría evaluado atacar la sucursal del Banco Provincia de Baradero o una entidad bancaria de Morón. Una denuncia anónima recibida semanas antes permitió que la Policía siguiera los movimientos de los sospechosos y frustrara el golpe antes de que consiguieran ingresar a la bóveda.

Entre los procesados aparecen Carlos Maidana, de 59 años y exintegrante de la Policía Federal; Horacio Egidio Couto, de 65; y Wilmar Antonio Pedraja, también mayor de 50. Todos permanecen detenidos y deben ser considerados inocentes mientras no exista una condena firme. Detalles de la investigación judicial

Más presos mayores de 50 años

El caso de Baradero no aparece de manera aislada. En distintos puntos del país fueron detenidos recientemente sospechosos mayores de 50 años por entraderas, robos a joyerías y asaltos organizados.

Los datos difundidos sobre el Servicio Penitenciario Federal indican que la cantidad de internos mayores de 50 años pasó de 1.537 en 2023 a 1.831 en 2026. La diferencia representa un incremento del 19,1% en tres años. Actualmente, este grupo constituye alrededor del 14% de la población alojada en cárceles federales.

El fenómeno también aparece en las estadísticas nacionales. Según el informe correspondiente a 2024, las personas de 45 años o más representaban aproximadamente el 21% de la población carcelaria del país, estimada en unos 120.000 internos. En 2023 significaban cerca del 20% de un total que rondaba los 111.000.

En el Servicio Penitenciario Bonaerense, que concentra la mayor población carcelaria de la Argentina, el relevamiento de 2024 indicaba que aproximadamente el 13% de los 55.000 detenidos tenía más de 45 años. Entre 2025 y 2026 habrían ingresado, además, 2.733 personas mayores de 50 años a cárceles y alcaidías provinciales.

El Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena —SNEEP— constituye la fuente oficial para observar la evolución y las características de la población privada de su libertad en todo el país. Consulta oficial del SNEEP

Antecedentes, especialización y reincidencia

Los llamados “ladrones veteranos” suelen aparecer vinculados con delitos que exigen conocimientos específicos: boquetes, apertura de cajas fuertes, uso de herramientas, desactivación de alarmas, falsificación de identidades o conformación de bandas con funciones determinadas.

La experiencia acumulada les permite organizar operaciones más complejas, pero también los vuelve conocidos para los investigadores. Sus antecedentes, vínculos y modalidades anteriores pueden facilitar su identificación cuando regresan al delito.

En algunos casos, la reincidencia se produce después de extensos períodos en prisión. La dificultad para reinsertarse laboralmente, la permanencia de los vínculos criminales y una vida desarrollada durante décadas alrededor del delito son factores posibles. Sin embargo, atribuir el fenómeno únicamente a la crisis económica sería una simplificación que las estadísticas disponibles no permiten demostrar.

Lo que los números no prueban

El incremento de personas mayores dentro de las cárceles es un dato concreto, pero debe interpretarse con prudencia. No demuestra por sí solo que quienes tienen más de 50 años estén cometiendo ahora una mayor cantidad de delitos.

La variación también puede estar relacionada con el crecimiento general de la población penitenciaria, condenas más extensas, demoras judiciales, menor acceso a libertades anticipadas o personas que envejecieron mientras permanecían detenidas.

Para confirmar una verdadera expansión del delito cometido por mayores de 50 años sería necesario conocer cuántos ingresaron por hechos recientes, qué delitos se les atribuyen, cuál es su nivel de reincidencia y cuántos ya estaban encarcelados y simplemente pasaron a integrar una franja etaria superior.

Aun con esas salvedades, el golpe frustrado en Baradero expuso una realidad que merece atención: el delito organizado no siempre tiene rostros jóvenes ni se limita a hechos improvisados. En algunos casos, detrás de una operación compleja aparecen personas que acumulan décadas de experiencia, antecedentes y contactos dentro del mundo criminal.

Para San Pedro y las localidades de la región, el caso representa además una señal de alerta. Las bandas organizadas se desplazan, estudian objetivos y pueden operar fuera de sus ciudades de origen. La prevención, el intercambio de información entre fuerzas y el trabajo de inteligencia criminal resultan esenciales frente a delitos que comienzan mucho antes de que sus autores lleguen al lugar elegido.

Este informe fue elaborado por Crónica San Pedro a partir de datos oficiales del sistema penitenciario, información judicial y policial, y antecedentes publicados por medios nacionales, entre ellos Infobae.