Lo que durante años fue considerado un fruto sin valor, hoy podría convertirse en una nueva oportunidad de desarrollo para San Pedro. Un proyecto impulsado por la Escuela de Educación Técnica N°1 «Juan Bautista Azopardo», bajo la dirección del profesor de Química Roque Corbalán, despertó el interés de una empresa farmacéutica de Vietnam, que solicitó muestras urgentes de pequeñas naranjas amargas, conocidas popularmente como «bolillitas».
La búsqueda apunta a frutos de entre 1,5 y 2 centímetros de diámetro, ya que en esa etapa concentran mayores niveles de hesperidina, un flavonoide natural utilizado en la elaboración de medicamentos, suplementos alimenticios y productos cosméticos por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
La iniciativa no nació de un día para el otro. Desde hace varios años, el profesor Roque Corbalán y sus alumnos trabajan en la investigación y el aprovechamiento integral de las naranjas amargas que forman parte del arbolado público de San Pedro.
A partir de ese trabajo se desarrollaron diferentes productos, entre ellos:
🍊 Aceites esenciales obtenidos de la cáscara.
🍊 Esencias naturales para perfumería y aromatización.
🍊 Mermeladas y jaleas.
🍊 Licores artesanales.
🍊 Extractos para investigaciones químicas y farmacéuticas.
El proyecto siempre tuvo como objetivo demostrar que un recurso abundante y muchas veces desaprovechado podía transformarse en un producto de alto valor agregado mediante la investigación, la innovación y el trabajo de la educación pública.
Una oportunidad que cruza fronteras
El interés de una empresa farmacéutica con sede en Vietnam representa un importante reconocimiento al trabajo desarrollado en San Pedro.
La firma busca analizar la calidad y concentración de hesperidina presente en las naranjas amargas locales para evaluar su posible utilización a escala industrial.
De confirmarse los resultados esperados, podría abrirse un mercado con gran potencial para la producción y aprovechamiento de este recurso natural, generando nuevas oportunidades para la ciudad.
Una búsqueda contrarreloj
Sin embargo, el tiempo juega en contra. Las altas temperaturas aceleraron el crecimiento de los frutos y hoy quedan muy pocas «bolillitas» en los árboles.
Por eso, el equipo encabezado por Roque Corbalán solicita la colaboración de vecinos, instituciones y quienes tengan naranjos amargos para localizar frutos pequeños que permitan completar el envío de muestras hacia Vietnam.
Lo que alguna vez fue un árbol ornamental que ensuciaba veredas y calles, hoy podría convertirse en un símbolo de innovación, ciencia y desarrollo productivo nacido en San Pedro.





