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El fuerte aumento en el secuestro de fentanilo en Argentina encendió una señal de alerta en las autoridades, que aún no logran determinar con claridad si se trata de un fenómeno en expansión o de casos aislados vinculados al desvío de medicamentos del sistema de salud.

Según datos oficiales, durante 2025 las fuerzas federales incautaron más de 1.600 ampollas de fentanilo y remifentanilo, una cifra que rompe con los registros de años anteriores: en 2024 se habían secuestrado apenas 18 unidades, mientras que en 2023 se registró un único operativo con alrededor de 50 ampollas.

El fentanilo es un opioide extremadamente potente —hasta 100 veces más fuerte que la morfina— cuyo uso está estrictamente controlado en Argentina y permitido únicamente en el ámbito médico, principalmente en anestesia y tratamientos específicos.

El crecimiento en los secuestros no responde, por ahora, a un consumo masivo. Especialistas sostienen que su uso recreativo sigue siendo muy limitado y de “nicho”, sin una presencia significativa en hospitales o guardias.

Sin embargo, la preocupación radica en el circuito ilegal que comienza a detectarse.

De acuerdo a las investigaciones, gran parte del fentanilo incautado proviene del desvío de medicamentos desde hospitales, droguerías o laboratorios, muchas veces con la participación de empleados infieles. También se detectaron casos de contrabando, principalmente desde Paraguay.

En paralelo, algunos hechos recientes volvieron a poner el tema en agenda. Entre ellos, la muerte de un médico anestesista y de un enfermero en la Ciudad de Buenos Aires, en episodios vinculados al uso indebido de sustancias médicas como propofol, midazolam y fentanilo.

Estos casos derivaron en investigaciones sobre posibles circuitos clandestinos de drogas utilizadas en ámbitos privados, incluso en fiestas, lo que amplió el foco de las autoridades.

Pese a este escenario, expertos remarcan que Argentina está lejos de la crisis de opioides que afecta a países como Estados Unidos, donde este tipo de sustancias genera decenas de miles de muertes al año.

No obstante, el aumento en los secuestros y la aparición de casos aislados mantienen la atención sobre el tema. De hecho, desde el Ministerio de Seguridad se activaron mecanismos de seguimiento y prevención, con participación de organismos como Salud, ANMAT y fuerzas federales.

Por ahora, el fenómeno es considerado incipiente, pero el crecimiento en las incautaciones y los antecedentes recientes plantean un interrogante: si se trata de episodios aislados o del inicio de una problemática mayor.