Martin Menegoni: el COVID, con ojos de un personal de salud de Terapia Intensiva

Me ha tocado particularmente, junto al equipo médico tener que decirles a familiares y amigos que iban a ser inducidos a un coma farmacológico para poder recibir asistencia respiratoria mecánica, decisiones muy duras

El miedo por lo desconocido. El dolor de la enfermedad y la muerte en soledad. La escasez de recursos humanos y la tranquilidad de que con la llegada de la vacuna empiece el final. El alerta permanente y la falta de empatía de muchos. Cómo se vivió el 2020 puertas adentro de la Terapia Intensiva por Martin Menegoni (29).

Los años de experiencia y las pandemias previas, como la gripe A (H1N1), no alcanzaron para imaginar el desembarco de un virus como este.

El Covid 19 generó en SAN PEDRO 238 muertes hasta el momento y “cualquiera que minimice eso, es un irresponsable”

Luego de quedar oficialmente inauguradas las nuevas salas de internación del Hospital Municipal Emilio Ruffa, Crónica San Pedro dialogó con uno de los enfermeros del área de terapia intensiva.

“Mi nombre es Martín Menegoni, soy enfermero del área de cuidados críticos, trabajé en lo que va de la pandemia en el área de terapia intensiva del hospital local y también de la clínica San Pedro hasta su cierre, contare un poco de lo que hemos vivido estos últimos años dentro de la trinchera cómo se le llamó desde el comienzo de este suceso mundial a nuestro servicio.

El cambio en nuestra labor dió un giro casi de 180° por así llamarlo, ya que tuvimos que modificar nuestra manera de atención, desde implementar los EPP (elementos de protección), hasta ser un sostén humano muy importante para aquellos pacientes que cursaban la enfermedad concientes, llenos de miedo y a la vez con muchas esperanzas, a lo cual nosotros teníamos el mismo sentimiento hasta llegar la vacuna y así poder trabajar un poco más tranquilos, también me ha tocado particularmente, junto al equipo médico tener que decirles a familiares y amigos que iban a ser inducidos a un coma farmacológico para poder recibir asistencia respiratoria mecánica, decisiones muy duras, muchos con lágrimas en los ojos sabiendo de la repercusión que tenía este tipo de procedimiento y el bajo porcentaje de pacientes con buenos resultados, momentos terribles muy tristes, pero junto a los distintos equipos multidisciplinarios le poníamos toda la fe, incansables tratamientos, luchando contra esta terrible enfermedad.

Me ha tocado particularmente, junto al equipo médico tener que decirles a familiares y amigos que iban a ser inducidos a un coma farmacológico para poder recibir asistencia respiratoria mecánica, decisiones muy duras

En los pacientes que pudimos sacar del respirador, así como en todos por igual, se hacía un increíble trabajo, aquellos que salieron, estando horas a su lado haciendo un soporte vital intensivo hasta su extubación

Nosotros emocionados, triunfadores cuando esto sucedía, nos sentimos como que estábamos terminando una nueva batalla

También cabe destacar que la asistencia de los gobiernos locales, provinciales y nacionales, hicieron un trabajo incansable para equipar nuestros servicios con aparatologia de última generación como multiparametricos, respiradores, bombas de infusión, camas, etc.

Así también tuvimos momentos muy difíciles de déficit y gracias a Dios no de faltante de sedantes, bloqueantes neuromusculares, etc.
Que rápidamente las autoridades de los nosocomios salían en su búsqueda a donde sea, la verdad se hizo un trabajo incansable de todo el ámbito de salud, me siento orgulloso de ser parte del mismo.

Lo más importante después de todo este tiempo, es que cuando la gente te pregunta a qué te dedicas y le contas que sos intensivista rápidamente te preguntan, cómo la pasaste dentro de la trinchera, se reconocío nuestra labor que es una de las más importante, que la gente no sabía en qué área específica nos encontrábamos dentro del área de salud.

Nos enorgullece!
Agradecemos a quienes nos cuidaron y a los que lo siguen haciendo.

Recorriendo la sala nueva el viernes pasado, nos explicó también la importancia de tener hoy 30 camas eléctricas nuevas en el Hospital, ( una de las obras mas criticadas dentro de la Pandemia por muchos profesionales),  “hubo mucho personal que se vio afectado en situaciones donde no ha podido levantar o sostener a una persona con mucha peso por ejemplo, tener este mecanismo hoy es un lujo. La pintura epoxi del piso y paredes  ayuda con la iluminaria y a mantener la desinfección del lugar, es lo que se esta haciendo en varios centros de alta complejidad”.

Lo mas problemático fue el cansancio físico y mental, “estábamos mucho tiempo con cada paciente y por eso necesitábamos más personal y también por eso era necesario estar bien mentalmente porque si no el estrés te destruye o te hace cometer errores”

Con la llegada de la vacuna comienza el final de un año que quedará marcado en cada una de las historias individuales y que, en algunos casos, modificó hábitos colectivos y profesionales. “En nuestro caso se conoció más la especialidad y creo que hay que destacar y valorar el factor humano de la salud. Más allá de tener 20 respiradores o más, de qué servirían si no hay gente capacitada para manejarlos”

Esta pandemia nos debería dar una enseñanza de responsabilidad civil y social. Tenemos que aprenderlo con o sin vacuna porque nadie nos garantiza que venga otra cosa peor. Más allá de las vacunas, el cuidado es personal y con el entorno.

Tengamos en cuenta que las vacunas son eficaces, necesarias, no sirve ser anti vacunas, hoy tenemos un 50% de la población vacunada con 2 dosis y un 80 con 1 dosis.