La lucha de Vicente León Verdon Budiño: Una batalla contra el tiempo por un trasplante vital

La vida de Vicente León Verdon Budiño, a sus 4 años y 9 meses, es una constante lucha contra el tiempo. Desde su llegada al mundo prematuramente el 13 de septiembre de 2018, en el Hospital Italiano de Rosario, su vida ha sido un torbellino de cirugías, tratamientos y esperanza. Su diagnóstico inicial de Gastrosquisis, un defecto de la pared abdominal, marcó el inicio de un viaje que ha desafiado los límites de la resistencia humana.

El primer desafío llegó apenas a las dos horas de vida, cuando Vicente fue sometido a una cirugía para colocar sus intestinos en su abdomen, una medida necesaria para su supervivencia. Sin embargo, esta cirugía inicial fue solo el comienzo de una serie de batallas que Vicente y su familia enfrentarían en los años siguientes.

A los 45 días de vida, una reexploración quirúrgica reveló una complicación inesperada: sus intestinos estaban adheridos, obstaculizando su funcionamiento normal. Este descubrimiento dejó a Vicente con la pancita abierta y contenida por una bolsa durante una semana, mientras los médicos evaluaban el mejor curso de acción.

El tiempo pasaba, y con cada día que Vicente esperaba, su salud se deterioraba. Las complicaciones no cesaban, y la familia de Vicente vivía en constante angustia mientras luchaban por encontrar soluciones para su hijo. La espera se volvía más desesperada, especialmente cuando Vicente necesitaba ser trasladado a La Plata debido a la complejidad de su tratamiento.

Los días de espera se convirtieron en una agonía insoportable. La bolsa que contenía sus intestinos se despegó, causando quemaduras en su delicada piel. Vicente pasaba sus días en cuidados intensivos, luchando contra una infección bacteriana resistente mientras sus padres miraban impotentes, desgarrados por el sufrimiento de su hijo.

El punto más bajo llegó cuando los médicos les pidieron a los padres de Vicente que se despidieran de su hijo. Pero en ese momento de desesperación, el amor inquebrantable de sus padres se convirtió en su mayor fuerza. Aferrados a la esperanza, se negaron a rendirse y continuaron luchando por la vida de su hijo.

Finalmente, un rayo de esperanza llegó con la llegada de un tratamiento experimental. Contra todo pronóstico, Vicente comenzó a mostrar signos de mejoría. La batalla aún no había terminado, pero esta pequeña victoria renovó la fe de la familia en la posibilidad de un futuro mejor para Vicente.

Hoy, Vicente y su familia siguen esperando con urgencia un trasplante de intestino aislado que podría cambiar el curso de su vida. Cada minuto cuenta, y cada día de espera es una carrera contra el tiempo para salvar la vida de Vicente. Su historia es un recordatorio poderoso del valor de la esperanza, el amor y la resiliencia en medio de la adversidad más desgarradora.

La situación es extrema. Necesita la donación de dos órganos que están en la lista del INCUCAI: el intestino y el hígado.