Kicillof rechazó el “Pacto de Mayo” de Milei: “Se parece más a una amenaza o una imposición que a un diálogo”

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El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, pronunció este lunes un duro discurso ante la Legislatura bonaerense, en el marco de la apertura del 152° período de sesiones ordinarias. El foco, dijo que por una “circunstancia muy oscura y sombría”, fue de extrema crítica a la gestión de Javier Milei, a la que definió como “un extravagante experimento”. “Los problemas no se solucionan con motosierra ni con dinamita ni con ajuste”, apuntó el mandatario kirchnerista, contra el gobierno libertario.

Fue particularmente agudo en la confrontación. “El presidente Milei no quiere achicar el Estado, quiere desintegrarlo, y lo reconoce”, lanzó Kicillof. Y hacia el final, compuso una serie de ocho condiciones al “Pacto de Mayo” que propuso el jefe de Estado que definieron su rechazo al convite.

“Se nos lanza una invitación que se parece más a una amenaza o imposición que a un diálogo”, cuestionó Kicillof que apeló luego al sarcasmo. “Cuenten con nosotros para reuniones de trabajo, para encuentros destinados a solucionar problemas incluso para debatir. Pero si se trata de encuentros para fotos o marketing, arranquen nomás si no llegamos”, dijo antes de esbozar su serie de condiciones, de poquísima probabilidad de cumplimiento desde la Presidencia.

Minutos después de que Kicillof cierre su discurso en La Plata, el Gobierno publicó la convocatoria a Casa Rosada para todos los gobernadores, instancia previa al Pacto de Mayo que pretenden suscribir en Córdoba. Se espera la presencia de los mandatarios provinciales este viernes, aunque no está definido si se verán con Milei o con el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y los ministros Guillermo Francos (Interior) y Luis Caputo (Economía).

Kicillof enumeró en su ponencia ocho requisitos para suscribir al acuerdo, encabezados por, afirmó, la “inmediata” reactivación de la obra pública “frenada caprichosamente” por el Poder Ejecutivo, y seguida por el “respeto al federalismo y la inmediata reposición de los fondos vengativamente quitados a las provincias”.

Como tercera condición -que tuvo dos ítems menos que el “pacto” propuesto por Milei-, Kicillof pidió al Gobierno que devuelva los fondos del incentivo docente que complementan los salarios de los maestros, las partidas destinadas para las universidades y el fondo que subsidia la tarifa del transporte.

Como cuarto pedido, instó al Ejecutivo a “la urgente distribución de los recursos destinados a los comedores escolares y a los medicamentos” y, en quinto lugar, una condición aún más escalada: la derogación del DNU firmado por Milei en diciembre pasado.

En tanto, el sexto requisito es el que marca la pauta de que sus condiciones probablemente sean rechazadas desde la Casa Rosada. Kicillof pidió rechazar el proyecto de dolarización, bandera de Milei, al que calificó de “delirante”.

En último término, el gobernador exigió el dragado del canal Magdalena y el respeto, la defensa y el reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas.

Kicillof dijo que Argentina está sometida a un “extravagante experimento” por el Milei
Al inicio de su discurso que se extendió por dos horas, Kicillof anticipó que se alejaría de la realidad de la Provincia ante “una circunstancia muy incierta y sombría” que le endilgó al Gobierno nacional. “En virtud de la gravedad inédita del contexto hoy no puedo limitarme a hacer la tradicional exposición central exclusivamente en el desarrollo de la gestión del ámbito bonaerense”, arrancó el gobernador.

Tras su justificar su foco discursivo puesto en Milei, pasó a abordar lo que definió como “el extravagante experimento al que está siendo sometida la Argentina” que, según su mirada “exige acciones extraordinarias del gobierno provincial”.

Kicillof intentó quitarle a Milei el discurso del cambio. “No queremos que las cosas sigan como están. No somos el gobierno de la continuidad, somos el verdadero gobierno de la transformación”, se autodefinió el gobernador que fue reelecto.

Entonces pasó a las diferencias con Nación. “Pero esta voluntad de transformar no implica saltar al abismo o experimentar con recetas esotéricas, anacrónicas, importadas o fracasadas por impactantes que parezcan”, contrastó.

clarin