Hoy se conmemoran 29 años del fallecimiento del Pato Morresi

Un 27 de Marzo pero de 1994 el Automovilismo se vistio de luto por el fallecimiento de Osvaldo “Pato” Morresi, idolo máximo de la Ciudad de San Pedro.
Ese día quedo grabado para toda la familia tuerca porque más alla de ser un fiel representante de Chevrolet se ganó el respeto de todos los hinchas de las diferentes marcas que representan al T.C por su don de buena persona, por su sencillez y su humildad.
Hoy se conmemoran los 29 años de su vuelo eterno y recordarlo es tenerlo presente para siempre.

Nació el 15 de agosto de 1952, en San Pedro, provincia de Buenos Aires, en el hogar de Antonio Morresi y su esposa Enriqueta. De pequeño mostraría interés en el automovilismo, siendo jugador de carreras de autitos eléctricos. Su pasión de niño se trasladaría luego a la realidad, cuando en 1972 iniciaría su paso por el karting, actividad que abandonaría en 1975. En el año 1977 contraería matrimonio con Beatriz, con quien formaría una gran familia, teniendo a María Paula y a Juan María. ​

Desarrolló su carrera deportiva a nivel nacional compitiendo en categorías como Turismo Nacional y Turismo Carretera. Debutó en la Clase 2 del Turismo Nacional en 1975. Se consagró campeón de esa división en 1978 al comando de un Fiat 128 IAVA. Se inició en Turismo Carretera el 8 de abril de 1984 en una competencia para debutantes no ganadores en el Autódromo de Buenos Aires. Subió ocho veces al escalón más alto del podio de esa categoría; su primer triunfo fue el 4 de mayo de 1986 en el Circuito Semipermanente de Tandil. Esta victoria le colocó ganador número 140 del historial de pilotos ganadores del TC. A pesar de no haber obtenido un título en esa categoría, su constante participación como defensor de la marca Chevrolet le hizo ganar un lugar entre sus ídolos.

Su debut oficial se dio en diciembre del año 1975, cuando debutara en el Gran Premio de Mendoza del Turismo Nacional de Pista, siempre al comando de su Fiat 128. Fue debut con abandono. Sin embargo, nada detendría al joven Morresi, quien, con la preparación de Rafael Balestrini en el motor y la atención de Mario Márquez en el chasis, participaría ininterrumpidamente hasta el año 1982. Su mejor año en este período, lo tuvo sin lugar a dudas en 1978, cuando luego de haber obtenido 4 victorias, conquistó su único título de automovilismo a nivel nacional. Ese año, se llevó las competencias de Buenos Aires, Bahía Blanca, Las Flores y la competencia de las 24 horas de Buenos Aires, compitiendo en dupla con Jorge Guiral. En total, disputó 49 competencias en el Turismo Nacional, con 4 victorias y 12 podios, entre 1975 y 1982.

Tras competir en esta categoría, vendría un parate de dos años, hasta que en 1984 le llegaría su oportunidad de debutar en la máxima categoría argentina, al ser convocado por el Equipo Supertap, al que llegara tras el retiro del Manuel Ayarza Garré en 1983. La cita fue el 8 de abril de 1984, en Buenos Aires, donde se disputó una competencia para pilotos debutantes y no ganadores. Por muy poco, perdió el triunfo frente a Gustavo Degliantoni, pero su segunda posición lo habilitaría a seguir compitiendo para el resto del año. Fue su debut en el Turismo Carretera.

Su primera carrera oficial dentro del TC, tuvo lugar en la fecha siguiente a su debut, el 29 de abril de 1984 en la Vuelta de Tandil, donde se presentaría nuevamente al comando del Chevrolet Chevy del equipo Supertap, registrando un abandono. Con el equipo Supertap, competiría en los años siguientes, hasta llegar al año 1986, donde el 4 de mayo de ese año, conseguiría el primero de sus 8 triunfos en el TC. Tal triunfo, lo conseguiría en el Circuito Semipermanente de Tandil, logrando también en esa temporada 3 podios, lo que lo terminaría de colocar en la pelea por el campeonato, del cual finalizaría en la cuarta colocación.
A pesar de haber culminado en la cuarta colocación, en 1987 cambiaría de aires al pasarse a la escudería de Emilio Satriano. Los resultados obtenidos no son del todo satisfactorios, por lo que en 1988 decide cambiar nuevamente de equipo, pasando a recibir la atención de Jorge Pedersoli y formando dupla nada más ni nada menos que con Roberto Mouras. A pesar de una leve mejoría en su performance, nuevamente apostaría al cambio en 1989 al adquirir los servicios de Omar Wilke. Bajo esta estructura, Morresi conseguiría estabilizarse, logrando cerrar el campeonato del ’89 en la décima colocación.
En 1990 y siempre con Wilke en la atención de su unidad, Morresi comenzaría a forjar su figura dentro del TC, como constante candidato a la lucha por el cetro, logrando volver a la victoria el 20 de mayo de 1990, en el Autódromo Oscar Alfredo Gálvez, retornando al triunfo luego de 4 años. Ese año comenzaría a asomar peleando el título entre los grandes del TC de ese entonces, como Oscar Castellano y sus ex-compañeros Roberto Mouras y Emilio Satriano, campeón de esa temporada. Ese año comenzaría a identificarse dentro de la categoría, gracias a su recordada Chevy azul, auspiciada por la petrolera YPF.

En 1991, desarrollaría su mejor año en la categoría, al alcanzar 3 victorias en el año, dos en el Circuito Semipermanente de La Plata y la restante en la Zárate–Campana. Asimismo, enlazaría 6 podios, sin embargo todos estos resultados no alcanzarían para consagrarse, culminando el torneo en la tercera colocación, por detrás de Oscar Castellano y el eventual campeón Oscar Aventín.
En 1992, iniciaría su último año con la preparación de Wilke. A diferencia de otros años, esta vez no tuvo armas como para estar en la conversación por la corona, alcanzando el triunfo en el Autódromo de Allen y cosechando tres podios, que solo le alcanzarían para culminar en el décimo lugar. Este año sería un año negro, tanto para la marca Chevrolet como para sus seguidores, ya que el 22 de noviembre de 1992, durante la disputa de la competencia en el semipermanente de Lobos, perdería la vida en un brutal accidente Roberto Mouras, máximo referente de la marca y amigo de Morresi.

En 1994, ya con el 5 pintado en sus laterales, vuelve a renovar su pretensión de conquistar el título de TC, compitiendo en las dos primeras fechas, desarrolladas en el «Triángulo del Tuyú» y en el Autódromo Juan Manuel Fangio, obteniendo el segundo lugar en la segunda carrera. Esta sería la última vez que Osvaldo Morresi consiguiera en vida subir al podio, antes de su incursión en el Circuito Semipermanente de La Plata, el 27 de marzo de 1994.

La competencia final, mostró a un sólido y contundente Morresi dominando las acciones, mientras que las emociones se vivían a sus espaldas, con el espectáculo que brindaban Hernández, Acuña y Ramos, batallando por el segundo lugar. En el cuarto giro, se produciría un fuerte despiste con vuelco incluido de Eduardo Ramos, sin consecuencias físicas para el piloto de Mechongué. Tras la reanudación, nuevamente Morresi imponía condiciones llegando al noveno giro, con casi 10 segundos de ventaja sobre Hernández, su eventual perseguidor.

Pero todo iba a quedar trunco en el giro siguiente, cuando a la entrada de la chicana número 5, una mancha de aceite provocaría que el Chevrolet Chevy número 5 se despiste súbitamente hacia la derecha, estampándose violentamente contra un talud de tierra. La potencia del impacto y la forma en que se produjo el mismo, hizo rememorar el terrible accidente que tuviera Roberto Mouras al finalizar el año 1992. Los servicios médicos alcanzarían a rescatar con vida a Morresi y su acompañante Jorge Marceca, pero poco pudieron hacer. En el camino al hospital de La Plata, Morresi sufriría dos paros cardíacos y se le detectaría una hemorragia interna en la cavidad torácica. Sus chances se desvanecieron a las 15:55, falleciendo definitivamente a causa de un choque poli traumático que afectó todo su cuerpo. Su copiloto Jorge Marceca, tampoco pudo salir victorioso, falleciendo dos días después. Para terminar de completar la escena, la competencia fue detenida con bandera roja y al igual que Mouras, el «Pato» fue declarado ganador post mórtem, al tomarse el clasificador de la última vuelta antes de la desgracia.

Gracias a su paso por el Turismo Carretera, Osvaldo Morresi se convertiría en una de sus figuras más destacadas, principalmente para la parcialidad de Chevrolet, marca que defendiera de forma exclusiva durante su paso por la categoría. Su presencia como animador de la categoría y como referente de la marca, fue motivo de homenajes por parte de sus seguidores, quienes en su memoria levantarían el «Museo de Osvaldo Morresi» en su San Pedro natal. Allí son exhibidos sus trofeos, fotos y elementos que utilizara durante su carrera deportiva, además del último vehículo que utilizó, el cual fuera restaurado por amigos y seguidores del piloto. Este museo, fue inaugurado el 16 de octubre de 1999.

En junio del 2020 fue inaugurado un pasaje que lleva el nombre del ídolo local, rindiendo homenaje a 26 años de su fallecimiento

El 27 de marzo de 1994, en el semipermanente de La Plata junto a su acompañante Jorge Marceca, entró en la historia del Turismo Carretera a bordo de su emblemático Chevrolet.

Querido y respetado por todos en el ambiente, se ganó un lugar en la familia teceísta por su inquebrantable legado, por su marcada, firme y excepcional personalidad y por ser, además, un piloto ganador dentro y fuera de las pistas.
A 29 años de su partida seguimos rememorando al querido “Pato” de San Pedro: un gran piloto y sobre todo excelente persona.

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