A 8 años de la muerte de Nisman, la DAIA insistió en que fue un asesinato y pidió que la Justicia mire menos a la política: “No es cuestión de fe”

A ocho años del episodio que divide las aguas en la arena política y marcó a fuego la disputa entre el kirchnerismo y el macrismo, que sostienen las teorías del suicidio y el asesinato respectivamente, la causa aún no fue elevada a juicio. Quienes conocen el detalle del expediente dicen que es poco probable que eso suceda en el corto plazo si se mantiene el estado actual de las cosas.

“Yo estuve con el fiscal tres días antes y no vi un suicida”, sostuvo el presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas, Jorge Knoblovits

Aocho años de la muerte del fiscal Alberto Nisman, el presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), Jorge Knoblovits, insistió en que este causa “no tiene que ser una cuestión de fe” porque la Justicia ya hizo su determinación. “Fue asesinado”, aseveró sobre el funcionario judicial que falleció en la torre Le Parc de Puerto Madero el 18 de enero de 2015. Asimismo, Knoblovits pidió que la Justicia mire menos a la política.

“Lo que debemos tener en cuenta es que la muerte de Nisman está determinada como asesinato, no tiene que ser una cuestión de fe; no es que para algunos tiene que ser un suicidio, depende a qué lado pertenecen, y para otros fue asesinado. Está determinado por la Justicia argentina que Alberto Nisman fue asesinado de determinada manera, con inoculación de ketamina”, sostuvo el titular de la DAIA en Radio Continental.

Tras recordar que no hay un autor identificado, Knoblovits destacó que sí hay una causa en este expediente. “Ese móvil es la investigación que Alberto Nisman hizo sobre el atentado a la AMIA y sobre el Memorándum con Irán. Estas cosas sí están claras”, planteó el presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas, quien incluso contó un encuentro que tuvo con el fiscal antes de su muerte. “Yo estuve con Alberto Nisman tres días antes de su asesinato, yo no vi un suicida. No es que lo piense, yo estuve con él, vi un hombre entusiasmado, apasionado. Tuvo dos hijas a quienes adoraba”, señaló.

Asimismo, dijo que esa era su “impresión personal” al respecto de cómo vio a Nisman y aunque señaló que lo que importa es lo que dice la Justicia, indicó al respecto de la participación televisiva que tuvo el funcionario judicial en el programa A dos voces el 14 de enero de 2015: “No sé si alguien de los oyentes habrá visto un suicida en alguien que tenía esa pasión por la investigación y por lo que estaba haciendo”.

Convencido de que el esclarecimiento de esta causa y del atentado a la AMIA -que Nisman investigaba- deben ser reclamos nacionales y no solo de la comunidad judía, Knoblovits aseguró que la impunidad es un problema en la Argentina y se refirió a la vinculación entre la política y el Poder Judicial, en un momento de alta tensión entre el Gobierno y la Corte Suprema de Justicia. “La política tiene que dejar de mirar tanto a la Justicia; y la Justicia tiene que empezar a leer más la letra de la ley y mirar menos a la política. Ahí creo que vamos a estar mejor jurídicamente todos”, indicó.

“Aquí en la Argentina la impunidad está definida como la falta de castigo por un delito a un delincuente y me parece que en este caso es lo que estamos hablando. En el asesinato de Nisman hay impunidad. En el caso del atentado [a la AMIA] hay impunidad porque no están detenidos los culpables, que sí están determinados gracias a la investigación de Nisman. Es Alberto Nisman quien murió por esta investigación, quien determinó la participación de Irán, de los funcionarios de Irán que se reunieron en determinado lugar para resolver dónde era el atentado y la fecha”, siguió.

En el comienzo de este año electoral, el hombre también detalló que desde la DAIA, una organización política apartidaria, reciben anfitriones de todo el espectro político para conocer y ampliar las posiciones de los dirigentes en temas que interesan dentro de la asociación, como el antisemitismo o el terrorismo.

Tras decir que ve a la sociedad argentina “alerta, inquieta, interesada y molesta por algunas cuestiones”, Knoblovits destacó que se debe rescatar que en el país hay un gran logro, la convivencia interreligiosa. “En la Argentina se puede caminar con kipá por la calle, con cualquier símbolo, los miembros de la comunidad musulmana o judía, y nadie va a ser atacado por ello. Esto no lo pueden hacer en Francia, en muchas sociedades de Estado tampoco. La Argentina tiene algunos beneficios que tenemos que rescatar, esto es lo que no tenemos que perder en los años electorales: la convivencia y cómo nosotros como sociedad tenemos este amor por lo otro, por el distinto”, indicó.

Por último, Knoblovitz adelantó que no podrá estar en la oración interreligiosa que se hará a tres años del crimen de Fernando Báez Sosa, el joven asesinado en Villa Gesell en 2020, pero remarcó la relevancia de la actividad. “Es muy importante porque en la medida en que en los grandes temas estemos todos juntos, vamos a tener ‘nunca más’ en estos temas que comprometen a la sociedad argentina. Nos hemos puesto de acuerdo en juzgar a los militares, hay otras cuestiones. Me parece muy interesante que los padres de Fernando convoquen a este acto para que todos tomen conciencia de que el acto violento patoteril en la Argentina no puede volver a pasar”, marcó.LA NACION

La cronología de un caso con muchas preguntas y pocas respuestas (

Ocho años después de la muerte del fiscal Alberto Nisman, la causa que investiga el hecho ocurrido en 2015, un día antes que el funcionario se presente en el Congreso a dar explicaciones sobre su denuncia contra Cristina Kirchner por supuesto encubrimiento del atentado a la AMIA, acumula más incertidumbres que certezas.

Está radicado en el Juzgado Federal que encabeza Julián Ercolini y la investigación delegada en el fiscal Eduardo Taiano: todo trabajo en la pesquisa se realiza sobre la base de que la muerte del fiscal fue un homicidio que se produjo con la pistola Bersa calibre 22 que le había prestado el perito informático Diego Lagomarsino.

Una de las últimas novedades judiciales en el marco de esa causa data de fines de noviembre del 2022 y causó cierta sorpresa. Ocurrió que el ex agente de inteligencia Jaime Stiuso se presentó a declarar como testigo por tercera vez: fue bajo un estricto hermetismo y el contenido no trascendió porque quedó protegido por la ley de inteligencia.

Stiuso había pedido declarar por medio de una nota que si se conoció. Ahí decía que “luego de haber prestado declaración en marzo de 2019, he tomado conocimiento por trascendidos periodísticos, de diversas cuestiones que no fueron abordadas en aquella oportunidad, y que considero que la Fiscalía debe conocer”.

La declaración de Stiuso solo fue una de las varias declaraciones de ex espías que hubo a lo largo de 2022 y que, según un artículo publicado por La Nacion en las últimas horas, motivó a los investigadores a establecer una nueva línea de investigación.

Es que de esas declaraciones habría surgido que la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) llevaba adelante una operación de inteligencia en los días previos a la muerte de Nisman orientada a confirmar si un grupo iraní se encontraba realizando tareas de inteligencia en Argentina.

Las testimoniales de ex espías tenían como fin ahondar en un contexto sindicado como una “guerra de espías”, que había detectado la Fiscalía a través de una importante cantidad de llamados entre teléfonos que respondían a un sector del organismo vinculado a Stiuso, y, por otro lado, al ex director de Reunión, Fernando Pocino.

PERFIL se comunicó con fuentes judiciales para profundizar pero no hubo una respuesta al cierre de esta nota.

Cómo está la causa

A ocho años del episodio que divide las aguas en la arena política y marcó a fuego la disputa entre el kirchnerismo y el macrismo, que sostienen las teorías del suicidio y el asesinato respectivamente, la causa aún no fue elevada a juicio. Quienes conocen el detalle del expediente dicen que es poco probable que eso suceda en el corto plazo si se mantiene el estado actual de las cosas.

La causa judicial tiene a cinco personas procesadas: Lagomarsino, considerado partícipe necesario; y Rubén Benítez, Néstor Durán, Luis Miño y Armando Niz, los cuatro custodios del fallecido fiscal en la mira por incumplimiento de deberes de funcionario público y encubrimiento.

Hace algunos meses la Corte Suprema intervino nuevamente en el caso al rechazar un pedido de Lagomarsino para que se convoque a declarar al perito José Luis Manzano, que intervino en un estudio que se le hizo a la pistola Bersa en Salta donde se detectó la liberación de partículas producto del disparo del arma.

Lagomarsino quería contrastar su testimonio con el resultado del informe de Gendarmería a partir del que la Justicia basó su postura del asesinato.

La causa se inició en la Justicia ordinaria de la Ciudad de Buenos Aires bajo la instrucción de la fiscal Viviana Fein y la jueza Fabiana Palmaghini. Pero después de varios meses pasó a la Justicia federal por un pedido de la querella que encabezaba la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, madre de las hijas de Nisman, que en 2018 se retiró de la causa.

Nisman fue encontrado muerto en el baño de su departamento en el barrio porteño de Puerto Madero el domingo 18 de enero del 2015, luego de varias horas sin comunicarse con nadie. Cuando lo encontraron, estaba tirado en el piso rodeado de un manchón de sangre que en algunas zonas ya se había secado, y tenía un orificio de bala en la cabeza.

A su lado estaba la pistola Bersa calibre 22 que le había prestado su asesor informático.

En la primera etapa de la investigación se ordenaron algunas medidas de prueba y también se realizó un estudio por parte de una Junta Médica integrada por peritos del Cuerpo Médico Forense, de la Policía Federal, de la querella y de la defensa. El resultado determinó que no había indicadores que inclinaran la balanza en favor de la teoría del homicidio.

Cuando la causa pasó a Comodoro Py se ordenó la intervención de Gendarmería, que hizo una pericia que concluyó en que al menos dos personas habían participado de la muerte del fiscal. Desde el kirchnerismo llovieron las críticas porque supuestamente no se hizo bajo los protocolos correctos.

A pesar del paso del tiempo y la creencia oficial en la postura del asesinato, los supuestos involucrados no fueron identificados y atrás de ese dato están los funcionarios judiciales.